Las apuestas de fútbol son ilegales en Camboya, pero nadie lo diría si visita este pueblo de la frontera.

En un desvencijado mercado donde el olor a incienso se mezcla con el de basura podrida, abundan los locales llenos de fotos de futbolistas europeos. Individuos nerviosos estudian los datos de computadoras y hacen sus apuestas sobre partidos de todo el mundo, desde ignotas ligas de la India y Nueva Zelanda hasta las superligas de Europa.

"A veces ni podemos pronunciar los nombres de los equipos por los que apostamos, pero eso no importa", comentó Sampoath Pererra, un trabajador fabril de Sri Lanka radicado en Poipet, un pueblito de dos calles en la frontera entre Camboya y Tailandia. "Lo que cuenta es que podamos reconocerlos".

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Poipet tiene una larga tradición de apuestas. A principios de la década de 1990 el gobierno permitió la construcción de casinos allí, los cuales siguen atrayendo miles de clientes de Tailandia, donde los juegos de azar y las apuestas son ilegales.

Los corredores de apuestas — también ilegales en la mayor parte de Asia — abundan en los casinos y en las calles.

La gente coloca sus apuestas con corredores o a través de internet. Se trata de una industria ilegal que mueve millones de dólares y que ha dado lugar a arreglos de partidos en todo el mundo. Si uno pasa un fin de semana en Poipet puede observar la obsesión de los asiáticos con las apuestas al fútbol y los retos que encaran quienes quieren mantener la integridad del deporte.

Si bien no es raro ver apuestas de 50.000 dólares a un solo partido en Asia, la mayor parte son por sumas mucho más bajas y reflejan los niveles de ingresos de una región donde abunda la pobreza. En un fin de semana de noviembre pasado hubo poca gente apostando grandes sumas en Poipet, pero abundaron las historias de gente que se arruinó la vida con el juego.

En la casa de apuestas más elegante del pueblo, llamada footballbet.com, un individuo de Singapur que se identificó como Michael apostó a cinco partidos y ganó 25 dólares luego de una serie de goles tardíos y otras incidencias.

A medida que se aproximaba el silbato final en los partidos de la Liga Premier inglesa, la expectativa se fue tornando en desencanto.

Fumaba y jugaba con sus boletas de apuestas con un hijo de seis años en sus faldas.

Las autoridades hacen la vista gorda y no intervienen ni siquiera para detener a quienes operan fuera de los casinos, en locales que son manejados por magnates asociados al corrupto gobierno de Phnom Penh, la capital.

En septiembre la policía detuvo a 100 indonesios que operaban una casa de apuestas ilegales en Phnom Penh.

El gerente de una casa de apuestas, que pidió no ser identificado porque se dedica a una actividad ilegal, admite que las casas de apuestas ilegales "tienen los días contados".

Los portales que operan en el pueblo emplean indonesios, tailandeses y gente de otras nacionalidades que atienden teléfonos y asisten a clientes de diversos países en salas de chat.

Esta gente vive en hoteles, lo que genera un aire de bonanza en este pueblo olvidado.

Poipet es un pueblo donde nadie viviría a no ser que esté ganando buen dinero o sea un adicto al juego.

Durante el día es recorrido por camiones que transportan cerdos y por autobuses con turistas extranjeros que se dirigen al famoso templo camboyano del siglo XII Angkor Wat.

De noche, hombres en motocicletas ofrecen mujeres y drogas, en tanto que numerosos niños mendigan. El pueblo es surcado por un río lleno de desperdicios.

Las casas de apuestas y los portales como los que funcionan ilegalmente en Poipet le llenan los bolsillos a operadores más grandes de Asia, la mayor parte de ellos basados en las Filipinas. A diferencia de lo que ocurre en los mercados regulados, se pueden colocar apuestas anónimas y no es posible seguirle al pista al dinero ni analizar patrones de apuestas que puedan generar sospechas, según David Forrest, economista especializado en las apuestas en el deporte de la Business School de la Universidad de Salford en Gran Bretaña.

"Asia es el mercado de apuestas dominante a pesar de que se trata de un deporte europeo. Y la mayor parte de la gente, ya sean de Asia o Europa, colocan sus apuestas en Asia porque se trata de un mercado que no está regulado", dijo Forrest. "Es un mercado enorme y es fácil esconder el dinero".

Tanto las casas de apuestas como los apostadores de Poipet saben que algunos partidos están arreglados, pero nadie sabe cuáles. Se cree que en la Liga Premier inglesa no hay arreglos, pero en la italiana, la rusa y otras asiáticas sí. Eso, no obstante, no afecta sus apuestas.

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La redactora de AP Sheila Norman-Culp colaboró en este despacho desde Londres.