Las FARC atentaron contra una torre de energía que dejó sin luz por unas horas a seis pueblos del noroeste del país, mientras que otra unidad guerrillera dinamitó un oleoducto del este colombiano, en la frontera con Venezuela.

En declaraciones a Efe, el coronel Gustavo Chavarro, comandante de la Policía de Antioquia, departamento en el que tuvo lugar el derribo de la torre eléctrica, atribuyó hoy el ataque al frente 36 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

"Guerrilleros del frente 36 volaron una torre de energía y dejaron sin luz a seis municipios del norte de Antioquia, que recuperaron el servicio tras la intervención de Empresas Públicas de Medellín (EPM)", indicó.

Asimismo, comentó que en la misma zona del departamento de Antioquia, del que Medellín es capital, supuestos integrantes de esa misma unidad rebelde hicieron esta madrugada dos bloqueos en la vía que une los municipios de Valle de Toledo y San Andrés de Cuerquia.

"Unos hombres vestidos de civil con armas largas y cortas bloquearon la vía con un carrotanque", informó, antes de detallar que a unos 8 kilómetros en la misma carretera, otros supuestos insurgentes repitieron la acción con un autobús de transporte público.

Chavarro señaló que entre Toledo y Medellín, "una buseta con ocho personas fue interceptada por sujetos que llevaban armas, les obligaron a bajar y después incineraron el vehículo".

Los antiexplosivos del Ejército registran la zona y cumplen los protocolos de seguridad para permitir cuanto antes la entrada de escuadrones móviles de Carabineros de la Policía en esa zona del norte de Antioquia afectada por ataques guerrilleros.

Según Chavarro, esta arremetida puede tener que ver con la captura el pasado 31 de enero del supuesto explosivista del frente 36 Carlos Mario Meneses Mejía, alias "Marrano" o "Chiquito" en Medellín.

"Pueden estar en campaña de retaliación, también por la muerte en un bombardeo de cinco miembros del frente quinto, entre los que se encontraba 'Jacobo Arango'", alias de Luis Carlos Durango, líder de ese grupo y miembro del Estado Mayor Central, máximo órgano de dirección y mando de la guerrilla, dijo.

Otro ataque atribuido por las autoridades colombianas a las FARC se registró en el tramo 414+550 del oleoducto Caño Limón-Coveñas, a la altura del municipio de Teorama de Norte de Santander, departamento vecino a Venezuela.

Según un comunicado de Ecopetrol, que explota el tubo, los funcionarios frenaron el derrame que iba a afectar a la vereda Santa Ana, que fue evacuada, pero no pudieron impedir que llegara al río Catatumbo, por lo que colocaron unas barreras de contención en el afluente.

Este oleoducto estaba fuera de servicio desde el pasado fin de semana, pues también sufrió un ataque. El de ayer fue el séptimo atentado contra el oleoducto en lo que va de año.

El oleoducto Caño Limón-Coveñas, de 780 kilómetros de longitud, tiene capacidad para transportar diariamente 220.000 barriles de crudo que son llevados al puerto de Coveñas, en el Caribe colombiano, desde el departamento del Arauca.

Actualmente, Colombia es el cuarto productor latinoamericano de petróleo.

Estos ataques contra las infraestructuras de energía se registraron después de que las FARC liberaran a tres miembros de la fuerza pública y un día antes de que la guerrilla reanude en La Habana los diálogos de paz con el Gobierno.