Un total de 89 obras de artistas como Salvador Dalí, Pablo Picasso, Claude Monet, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Francisco Toledo se subastaron hoy en Ciudad de México para ayudar a casi una veintena de exprostitutas que viven en un asilo.

La oferta constó de una gran variedad de piezas de obra gráfica, escultura y pintura, cuyos precios de salida fueron desde 100 hasta 70.000 pesos (7,9 a 5.520 dólares), dijeron a Efe los organizadores.

La puja estuvo a cargo de la Galería 10/10, dedicada a realizar subastas filantrópicas de arte para apoyar a las organizaciones civiles, en coordinación con diversas autoridades culturales de Ciudad de México.

Entre las obras destacadas en la subasta estuvieron algunas litografías firmadas de Salvador Dalí, tales como "Persistencia de la Memoria" y "La Tentation de Saint Antoine".

De Pablo Picasso figuraron una litografía titulada "Autorretrato" y una reproducción en grabado de una serie de dibujos eróticos.

Otras litografías que estuvieron presenten fueron "Campos de Lavanda" de Claude Monet, y "Tehuanas" de Diego Rivera.

Las piezas más demandadas fueron del artista mexicano Francisco Toledo, como "Conejo" y "Cangrejo", así como de Rafael Coronel, con más de una veintena de reproducciones.

El dinero recaudado fue en beneficio de la Casa Xochiquetzal, un antiguo museo en Ciudad de México que albergó la historia de deportistas famosos y que desde hace una década es el hogar de exprostitutas de entre 60 y 75 años que anteriormente dormían en la calle o en hoteles.

Las ganancias serán para atender "las muchas necesidades" de 19 de estas mujeres, que requieren alimentos, medicinas, artículos de uso personal y hasta zapatos, explicó la directora de Casa Xochiquetzal, Jessica Vargas.

Las habitantes de la Casa Xochiquetzal, que lleva ese nombre en honor a la diosa azteca del amor, esperan con ansia que lo recaudado les permita comprar de "manera inmediata" medicamentos, lácteos y verduras, confió a Efe "Norma".

Raquel López, una de las primeras habitantes de esta casona y quien asegura que los donativos siempre hacen falta no sólo en dinero sino en jabón, papel de baño y utensilios de cocina, entre otras cosas, aspira a más: abrir un pequeño negocio de comida con el que se pueda sostener el asilo.

"Yo trabajo en un puesto de ropa (informal) en el que gano poco, pero con eso saco para comprar pan, azúcar y café", confesó al asegurar que ayudaría mucho al asilo que pudiera vender comida.

Para Patricia, a quien le gusta que le llamen de cariño "Pato", las necesidades son mayores y urgentes, pues en su opinión muchas de sus compañeras necesitan atención especial, sobre todo para las que sufren de enfermedades como diabetes y problemas de columna que requieren hasta intervenciones quirúrgicas.

La Casa Xochiquetzal ocupa un edificio del siglo XVII ubicado en el barrio de Tepito, famoso por la venta de productos de contrabando y piratería, y las habitantes del asilo realizan sus tareas hogareñas y diariamente cuentan con talleres de cocina y manualidades, que son vendidas en ferias y exposiciones.