Hombre del sector bancario sin experiencia política, Guillermo Lasso, la principal carta de la oposición en las elecciones del domingo, no parece representar riesgo alguno para el presidente Rafael Correa, quien no ha perdido nunca en siete lides electorales y goza de amplia popularidad luego de seis años de gobierno.

Las preferencias de voto favorecían ampliamente a Correa y Lasso estaba en un muy distante segundo puesto antes de que entrara en vigencia de la prohibición de difundir encuestas. Tercero, muy retrasado, aparecía el ex presidente Lucio Gutiérrez.

El ejecutivo bancario, de 57 años y ex presidente del Banco Central, sabe que rema contra la corriente ante un Correa que suma adeptos con un generoso gasto social, hecho posible por los altos precios del petróleo, el principal producto de exportación del país.

Lasso ofrece una plataforma basada en la promesa de generar empleo en un país en el que casi la mitad de la población está desempleada o subempleada. Y confía en un desgaste de Correa, a quien muchos ven como un dictador.

"Por un lado va a tener una visión mucho más empresarial, pero por otro lado existe mucho riesgo de que se pueda ver un manejo demasiado favorable hacia los grupos a los cuales representa, como ya ha sucedido en el Ecuador en el pasado", opinó el catedrático y profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Fernando Martín.

El Banco de Guayaquil, uno de los más grandes del país, del cual es uno de los principales accionistas y a cuya presidencia renunció a mediados del año pasado para incursionar en la arena política, es la principal carta de presentación de Lasso, a quien la gente común asocia con la iniciativa denominada banco del barrio, que transformó el concepto de banca en Ecuador.

Convirtió tiendas de abasto y otros negocios en los rincones más apartados del país en pequeñas sucursales bancarias, donde se puede hacer pequeños retiros y depósitos y pagar servicios básicos. Puso así los servicios bancarios al alcance de gente que hasta entonces no tenía acceso a ellos.

El oficialismo, no obstante, explota su asociación con la industria bancaria para crearle mala imagen y hace hincapié reiteradamente en la mala administración de la banca a finales de la década de 1990, cuando el país registró la mayor crisis económica de su historia. El saldo de esa crisis fue la quiebra o cierre de la mitad de los 42 bancos existentes, la evaporación de unos 8.600 millones de dólares y la emigración de tres millones de ecuatorianos, especialmente a Europa.

Los banqueros aprovecharon una facilidad legal que les permitía prestarse dinero a sí mismos o a sus empresas, lo que generó abusos.

El Banco de Guayaquil salió ileso de la crisis. Pero el gobierno le recuerda constantemente a la gente las consecuencias de la mala administración de los bancos y busca estigmatizar a los banqueros, en lo que Lasso describe como "una campaña sucia", que tergiversa los datos históricos.

"He sido un banquero que ha cumplido la ley, la ética y la confianza del público. No soy responsable de quienes hayan administrado bancos que quebraron", afirmó.

Lasso, de 57 años, no cuenta con mayores antecedentes políticos y tuvo un paso fugaz en cargos públicos a finales de la década de 1990 y principios de este siglo.

Cuenta con el apoyo de ex militantes de los partidos de derecha y centro derecha, que han perdido relevancia.

Se postula por el partido CREO (Creando Oportunidades) y dice que decidió incursionar en la política para combatir la pobreza.

"La mejor idea es crear empleo en una sociedad y el empleo lo crean los emprendedores, por esto estoy proponiendo promover el emprendimiento", declaró a The Associated Press.

Ecuador tenía un desempleo de 4,71% hasta diciembre del 2012 y un subempleo de 42,28%, que suman casi la mitad de la población adulta del país.

Lasso asevera que estimulará el ingreso de capitales, reducirá impuestos para las empresas que generen empleo y eliminará los tributos a la salida de capitales, entre otras iniciativas.

El analista y profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) Santiago Basabe dijo a la AP que llegar a la presidencia "será una cuestión difícil para Lasso, no extrema, pero evidentemente la campaña presidencial parte con una gran ventaja del oficialismo".

Lasso podría contar con el voto de gente como Efraín Castro, de 35 años, un mensajero de una empresa de productos dentales, quien dijo a la AP que "hace falta un cambio en el país. Mi hermano lleva medio año sin trabajo".

"Este señor (Lasso) ofrece crear fuentes de trabajo, me da confianza. Se ve que es un hombre recto y bien formado (honesto), por eso vamos a votar por él", agregó.

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Gonzalo Solano está en Twitter como https://twitter.com/GESolano