Para muchos en Bangladesh, la "V'' como señal de la victoria fue más de lo que podían soportar.

Habían esperado justicia durante más de cuatro décadas por asesinatos masivos y violaciones ocurridos durante su guerra de independencia. Pero ahí estaba un sonriente Abdul Quader Mollah al parecer celebrando con esa señal haber sido sentenciado a cadena perpetua, la cual se le decretó en lugar de una esperada sentencia de muerte, por su participación en la muerte de 381 civiles.

En cuestión de horas, miles de estudiantes universitarios llenaron las calles de Dacca exigiendo su muerte, las semillas de lo que ha crecido hasta convertirse en una protesta masiva que ha expuesto nuevamente las heridas aún o sanadas de la guerra de independencia de Pakistán en 1971.

"No lo pude soportar. Eso fue realmente insultante", dijo Gazi Nasiruddin Khokon, un manifestante que trabaja para un diario en línea, en referencia al gesto de victoria de Mollah después de su sentencia dictada la semana pasada. "Si no obtenemos justicia correcta por tales crímenes, ¿dónde estaremos en el futuro?", cuestionó.

Mollah fue declarado culpable por un tribunal especial de crímenes de guerra que fue establecido para procesar a gente por primera vez por su participación en la guerra civil, en la que Bangladesh dice que fueron asesinadas tres millones de personas y violadas 200.000 mujeres por tropas paquistaníes y colaboradores locales.

Pero los juicios también son vistos como parte de una larga y acérrima rivalidad entre el primer ministro Sheikh Hasina y el principal líder opositor, el ex primer ministro Khaleda Zia, quien es aliado de del partido islámico Jamaat-e-Islami, muchos de cuyos líderes enfrentan cargos ante el tribunal.

Jamaat, que se opuso a la lucha de independencia de Bangladesh, y Zia habían calificado al tribunal como políticamente motivado, mientras que grupos internacionales defensores de los derechos humanos han cuestionado la conducta de los juicios. El jefe de uno de los tribunales renunció en diciembre por reportes de que tuvo conversaciones impropias con un abogado sobre el panel.

Mollah, un secretario asistente de Jamaat, fue declarado culpable el 5 de febrero de matar a un estudiante y a una familia de 11 miembros, y de ayudar a tropas paquistaníes en la muerte de otras 369 personas. Miembros de su partido tomaron las calles enojados por su condena, explotando bombas de manufactura casera y enfrentándose con la Policía.

Pero pronto fueron eclipsados por miles de manifestantes que inundaron una intersección principal de la capital, Dacca, molestos por lo que dijeron fue un veredicto clemente, y enardecidos por la imagen de Mollah sonriendo a periodistas y haciendo con dos dedos la señal de una "V'' mientras salía de la corte.