Un equipo humanitario de la ONU ha constatado una nueva ola de desplazamientos forzados en el noreste de Siria, donde calcula que unas 40.000 personas han huido de la localidad de Al Shadadi, que los rebeldes afirman tener bajo control desde ayer, dijo hoy una portavoz de la organización internacional.

Esas decenas de miles de refugiados han huido a la ciudad de Al Hasaka, en una zona muy próxima a la frontera con Turquía, dijo en Ginebra la portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA), el mayor brazo humanitario de Naciones Unidas, Elizabeth Byrs

Se trata de una región de Siria sometida a fuertes hostilidades entre las fuerzas gubernamentales y los grupos rebeldes armados.

En vista de este desplazamiento masivo, el organismo despachó en los últimos dos días 62 toneladas de alimentos para 10.000 personas, lo que supone un envío extra con respecto a la asistencia planificada para atender a los recién llegados.

La región, además, sufre de una sequía desde hace cuatro años, lo que unido a los combates agrava mucho la situación, señaló Byrs.

El grupo que reivindica tener ahora el control de Al Shadadi es el Ejército Libre Sirio, que a través de un portavoz dijo que se trata de una etapa importante en su objetivo de hacerse luego con Al Hasaka y de la ciudad de Deir al Zur.