La demanda de energía en Brasil tuvo una reducción del 4,5 % desde octubre pasado, cuando más de la mitad del país adelantó los relojes una hora para adoptar el llamado "horario de verano", que concluirá mañana, informaron hoy fuentes oficiales.

El cambio de horario afectó a los estados de Río Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná, Sao Paulo, Río de Janeiro, Espíritu Santo, Minas Gerais, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goias, Tocantins y al Distrito Federal de Brasilia, en los que se concentra cerca del 70 por ciento de la población brasileña.

El Operador Nacional del Sistema Eléctrico, organismo estatal que controla el sector, informó hoy de que gracias a esa alteración del horario, que concluirá la medianoche de este sábado, el país se ahorró 2.477 megavatios, lo que supuso una reducción del 4,5 % en el consumo.

La medida, que se aplica desde la década de los años 80, redujo a dos horas la habitual diferencia de la mayor parte del país con el huso horario del meridiano de Greenwich (GMT), que volverá a ser de tres horas a partir del próximo domingo.