Benedicto XVI recibió hoy en audiencia en el Vaticano al presidente de Rumanía, Traian Basescu, con quien habló de la colaboración entre la Iglesia Católica y el Estado rumano en el ámbito educativo, informó el Vaticano.

El Pontífice y Basescu mantuvieron un encuentro privado, a solas, durante 20 minutos. Después, el mandatario se entrevistó con el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, y el "ministro de exteriores" del Vaticano, el arzobispo Dominique Mamberti.

"Durante los coloquios, desarrollados en un clima de cordialidad, se han examinado las buenas relaciones entre Rumanía y la Santa Sede. En particular se ha destacado la provechosa colaboración a nivel europeo para salvaguardar los valores comunes y la cooperación entre la Iglesia Católica y el Estado rumano en el ámbito educativo", señaló el Vaticano en un comunicado.

El Obispo de Roma y Basescu también analizaron la situación de los católicos (minoría en un país de mayoría ortodoxa) en Rumanía y la contribución de la Iglesia Católica a la integración de la comunidad rumana en el exterior.

La audiencia del papa a Basescu se enmarca en la agenda que tenía ya prevista antes de anunciar que renunciara al Trono de Pedro el 28 de febrero.

El Obispo de Roma tiene previsto recibir también mañana en audiencia al presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina.

El presidente de Rumanía llegó al Vaticano a las once de la mañana local (10.00), siendo recibido por el prefecto de la casa Pontificia, Georg Ganswein, que es también el secretario particular del papa.

Benedicto XVI le dio la bienvenida en la llamada Sala del Tronetto, anexa a la Biblioteca Privada, donde departieron después a solas durante veinte minutos.

Concluido el encuentro, entró a la Biblioteca la esposa del presidente y un séquito compuesto por doce personas.

El presidente Basescu regaló al papa un libro de grandes dimensiones, hecho a mano, sobre la Historia de las Iglesias Cristianas en Rumania, país de mayoría ortodoxa.

Tras ojearlo con atención, Benedicto XVI le entregó su regalo -la tradicional medalla del Pontificado- y le dijo, sonriendo, "mi regalo es más modesto que el suyo", tras lo cual todos sonrieron.

Benedicto XVI presentaba buen aspecto y dio las gracias al presidente cuando éste, antes de marcharse le dijo "Santidad, rezo por usted". (Actualiza con comunicado del Vaticano)