El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, volvió a advertir hoy, poco antes del inicio de la reunión del G20 en Moscú, de los riesgos de una eventual "guerra de divisas" entre las principales economías.

En una entrevista en la emisora de radio pública "rbb-Inforadio", el ministro cristianodemócrata reiteró la postura del Ejecutivo de la canciller Angela Merkel de no alterar los tipos de cambio de forma artificial en beneficio de las economías nacionales.

"No queremos intervenciones estatales en el tipo de cambio, sino que queremos un tipo de cambio guiado por el mercado", aseguró Schäuble.

El titular de Finanzas confió en que esta sea la postura mayoritaria entre los países que conforman el G20, un grupo de significativas economías industrializadas y emergentes de todos los continentes.

Los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales de los países del G20 se reúnen entre hoy y mañana en Moscú para analizar, entre otras cuestiones, las devaluaciones implícitas puestas en práctica por distintos países para reactivar sus economías mejorando la competitividad de su sector exterior.

La depreciación de una moneda mejora la posición relativa de las exportaciones de ese país en el exterior, a la vez que encarece las importaciones dentro de sus fronteras, desincentivando su consumo.

El G7, conformado por las mayores potencias industrializadas e integrado en el G20, ya ha recalcado en un comunicado su oposición a la intervención política en los tipos de cambio en el mercado de divisas.

No obstante, el nuevo Ejecutivo de Japón, perteneciente tanto al G7 como al G20, impulsó recientemente una polémica estrategia de reactivación del crecimiento que incluye una agresiva política económica expansiva, lo que ha depreciado notablemente al yen frente al resto de divisas de referencia.

Estados Unidos, que como Japón tiene ya los tipos de interés en mínimos históricos y tampoco puede reducirlos para reactivar su economía, también ha recurrido en tres ocasiones a una relajación cuantitativa.

En los últimos días el euro se ha apreciado frente al billete verde estadounidense y el yen, lo que ha llevado a Francia, entre otros, a proponer una intervención de los tipos de cambio que favorezca las exportaciones.