Miles de libaneses rindieron hoy homenaje con una emotiva ceremonia cargada de consignas políticas al fallecido ex primer ministro Rafic Hariri, en el octavo aniversario de su muerte en un atentado con coche bomba.

El acto se celebró en el Biel, en el centro de Beirut, y arrancó con un documental sobre su vida en el que su viuda, Nazek, insiste en la importancia del diálogo para proteger al Estado libanés.

El mausoleo de Hariri, situado también en el centro de Beirut, fue visitado durante la jornada por delegaciones oficiales y populares.

Durante la ceremonia, su hijo Saad, también ex primer ministro, se comprometió a convertir en realidad el sueño de Hariri de lograr un Líbano "unido e independiente".

"La sangre de Rafic Hariri y la de todos los mártires son más poderosas que la de las armas", agregó Saad en un discurso por videoconferencia.

Para el ex jefe de Gobierno, "los mártires del 14 de Marzo (la fuerza pro occidental que dirige) murieron por la soberanía, la coexistencia y la independencia del Líbano".

Hariri también criticó al grupo chií Hizbulá, a algunos de cuyos miembros el tribunal de la ONU especial para el Líbano ha acusado del magnicidio, y su tenencia de armas.

Rafic Hariri murió el 14 de febrero del 2005 en un atentado con camión bomba que costó la vida a 22 personas y causó centenares de heridos, en uno de los numerosos atentados contra personalidades políticas libanesas.