La economía de Japón se contrajo en los últimos tres meses de 2012, su tercer trimestre consecutivo de decrecimiento, una actuación que le da al gobierno un argumento más para defender su estrategia de "yen débil" para alentar las exportaciones y recuperar el crecimiento.

La contracción de 0,4% en términos anualizados durante el trimestre octubre-diciembre fue peor de lo esperada. Muchos analistas habían pronosticado que la economía saldría de la recesión en el último cuarto de 2012 mientras el yen se debilitaba contra otras divisas fuertes, dando impulso a las exportaciones de manufacturas japonesas.

Yoshihide Suga, vocero principal del gobierno, admitió la persistente debilidad en la economía, expresando al mismo tiempo optimismo sobre una recuperación global.

"También esperamos que la economía de nuestra nación tenga una recuperación gradual", dijo el jueves.

La cifra económica es previa al inicio del gobierno del primer ministro Shinzo Abe, quien tomó el cargo a fines de diciembre con una plataforma de gasto agresivo y estímulo monetario que ha ayudado a empujar al yen a casi su nivel más bajo en tres años después de años de rondar niveles mucho más altos debido al estatus de la divisa como "refugio seguro" para inversionistas.

Aunque el gobierno no ha intervenido directamente para empujar a la baja el valor del yen, sus políticas han convencido a muchos en los mercados de que se creará más dinero, socavando su valor. Ello ha ocasionado una depreciación de 20% del yen frente al dólar desde octubre, suscitando preocupaciones sobre el potencial de ocasionar devaluaciones competitivas de otras divisas que pudieran minar el crecimiento.

El asunto probablemente será abordado en una reunión de funcionarios financieros de alto rango del Gripo de las principales 20 naciones industrializadas y en desarrollo que inicia el viernes en Moscú.

El ministro de Finanzas Taro Aso, en una declaración a partidarios en su sitio oficial de internet, dijo que tiene la intención de explicar a fondo en la reunión la postura de Japón.

"El mundo ha estado asombrado", dijo Aso sobre el reciente repunte en los precios de las acciones y la debilidad del yen que "ha traído enormes beneficios al sector exportador".

"Todos los países quieren saber cómo lo hemos logrado; no es en absoluto un resultado de una intervención de nuestra parte en los mercados bursátiles extranjeros", afirmó.

En un comunicado emitido el martes, el Grupo de los Siete países más ricos del mundo — que incluye a Japón — reafirmó su compromiso a que las tasas de cambio sean determinadas por el mercado, no por políticas de gobierno o bancos centrales.

El comunicado del G7 carece de cualquier crítica directa a la estrategia económica de Japón de alentar en efecto a los comerciantes a seguir vendiendo el yen. El jueves, la divisa japonesa se estaba negociando a aproximadamente 93,50 yenes por dólar estadounidense. A inicios de la semana llegó cerca de su nivel más bajo en tres años de 94,40.