Las fuerzas de seguridad de Bahréin se enfrentaron el jueves con manifestantes antigubernamentales en batallas callejeras que dejaron al menos un joven muerto, dijeron activistas, entre fuertes tensiones por el segundo aniversario de la insurrección en la nación del Golfo Pérsico.

Entre los manifestantes también hubo grupos que entonaron cánticos contra las negociaciones que buscan aliviar la revuelta en el país inspirada en la Primavera Árabe, lo que muestra las divisiones profundas entre las facciones opositoras sobre si deben retirar o aumentar el levantamiento.

La mayoría chií de Bahréin está buscando más participación política en el estratégico reino regido por suníes, el cual alberga a la Quinta Flota Naval de Estados Unidos.

Más de 55 personas han muerto en los dos años de insurrección, la cual comenzó con marchas masivas el 14 de febrero de 2011. Algunos activistas señalan que la cifra de muertes es mayor.

La muerte más reciente fue la de un muchacho de 16 años quien recibió disparo de escopeta de la Policía el jueves temprano en la villa de Dih, mayormente chií, al oeste de la capital, Manama, dijo Yusef al-Muhafedha, un activista por los derechos humanos. El principal grupo opositor chií Al Wefaq también anunció la muerte.

Las batallas callejeras estallaron antes del amanecer en algunos barrios chiíes, pero grupos de oposición también hicieron un llamado a una huelga nacional para marcar el aniversario.

Al Wefaq y otras principales facciones chiíes iniciaron negociaciones la semana pasada con funcionarios de gobierno y enviados suníes, pero algunos grupos chiíes de línea dura se oponen al diálogo entre temores de que no debilitará el control del poder por parte de la monarquía.

Los grupos de oposición han exigido que la dinastía gobernante renuncie a gran parte de arrolladora autoridad sobre los asuntos del país, incluido seleccionar todos los puestos cruciales de gobierno y fuerzas armadas.

Los líderes suníes han hecho algunas concesiones, incluido otorgar más poder de vigilancia al Parlamento electo. Sin embargo, muchos manifestantes chiíes dicen que eso se queda corto ante sus objetivos de una reforma profunda sobre cómo es gobernado Bahréin.

Estados Unidos ha apoyado el diálogo y a los líderes de Bahréin parta no poner en riesgo relaciones militares cruciales y sus relaciones con otras naciones del Golfo Pérsico, incluida la vecina Arabia Saudí. Sin embargo, Washington ha criticado cada vez más las duras medidas de las autoridades de Bahréin, incluido el despojo de ciudadanía a 31 chiíes y el encarcelamiento de otros líderes de oposición.