El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) denunció hoy que catorce periodistas fueron asesinados en México en represalia por su trabajo durante los seis años de Gobierno de Felipe Calderón (diciembre 2006-diciembre 2012).

El sexenio de Calderón "ha sido uno de los periodos más violentos para la prensa que jamás se haya registrado en el mundo", afirmó el CPJ en su informe anual "Ataques a la prensa", que presentó hoy en la sede de Naciones Unidas.

La organización de defensa de la libertad de prensa lamentó que no es el único "récord" que ostenta México ya que con al menos doce periodistas desaparecidos, encabeza la lista de países con mayor número de profesionales de los medios en paradero desconocido.

"En ningún otro país han desaparecido tantos periodistas como en México", aseguró el CPJ en su informe, cuyas estadísticas reflejan que al menos nueve de esos doce periodistas desaparecieron durante los años de Calderón en Los Pinos.

Por detrás se sitúan Rusia, con ocho profesionales en paradero desconocido, República Democrática de Congo, Irak y Ruanda, con dos desaparecidos cada uno, y Argelia, Costa de Marfil, Egipto, Líbano, Siria, Sri Lanza, Ucrania, Kazajistán, Indonesia, Serbia, con uno.

En su capítulo sobre México, la organización criticó que en el último año los periodistas fueron blanco de desapariciones y de amenazas por ejercer su profesión, o se vieron obligados a huir de sus hogares, mientras que varios medios fueron atacados.

"Mientras las fuerzas armadas luchaban contra los carteles de la droga, y los carteles se enfrentaban entre sí, la prensa fue objeto de violencia por parte de la delincuencia organizada y funcionarios corruptos que buscaban controlar el flujo informativo", dijo el CPJ.

México también es el octavo país del mundo con peores resultados en el combate a la violencia letal contra la prensa, de acuerdo con el Índice de Impunidad del CPJ, con al menos 15 casos de asesinato de periodistas sin resolver en la última década.

El año pasado también se contabilizaron ataques en contra de las instalaciones de seis medios: tres suplementos del periódico "El Norte", de Monterrey, y "El Mañana", de Nuevo Laredo, en julio, y el diario "Expreso" y la sede de Televisa en Matamoros, en marzo.

"Una de las consecuencias más devastadoras de la violencia es el miedo e intimidación en el que los periodistas hacen su trabajo, lo que ha llevado a una censura rampante", advirtió el coordinador para las Américas del CPJ, Carlos Lauria, al presentar el informe.

Lauria, que planea visitar México en marzo, advirtió que esa violencia "afecta a la calidad de la democracia mexicana" y confió en que el presidente, Enrique Peña Nieto, sitúe esta crisis de libertad de expresión "en su lista de prioridades".

No todo fueron críticas ya que el CPJ destacó que durante el mandato de Calderón se logró la "histórica" aprobación por parte del Congreso y los estados de una enmienda constitucional que federaliza los delitos contra la libertad de expresión.

"Fue un paso clave para combatir la corrupción y la impunidad en todas las jurisdicciones del país", destacó la organización, que no obstante recordó que todavía no se ha aprobado la normativa legal necesaria para implementar la enmienda.