El anunciado inicio de conversaciones para crear una zona de libre comercio y sellar un acuerdo sobre inversiones entre la Unión Europea y Estados Unidos ha sido acogido con expectación en este país, donde se espera que estimule la creación de empleo y genere competitividad.

"Los beneficios no provendrán solamente de la rebaja de tarifas, que ya que son bastante bajas, si no del hecho de que las empresas podrán planear mejor, y con antelación, sus estrategias y eso impulsará la inversión, y generará más competitividad", explicó hoy Jeffrey J. Schott, investigador de comercio exterior del Peterson Institute de Washington.

Schott indicó, asimismo, que los intereses para impulsar definitivamente las negociaciones tienen otros objetivos, como es el de hacer frente al ascenso y creciente competitividad procedente de China.

Es especialmente significativo que el presidente estadounidense, Barack Obama, escogiese para hacer el anuncio su tradicional discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso en el que delinea las prioridades de su agenda.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Obama ha subrayado la importancia de impulsar el sector exportador como una de las claves para la recuperación económica estadounidense tras la crisis financiera de 2008 y la generación de empleo.

No obstante, los expertos consideran que las consecuencias positivas no se concentrarían exclusivamente en el aumento del intercambio comercial.

En el Congreso, que deberá aprobar finalmente el texto final del acuerdo, también se produjeron señales y gestos de buena disposición.

El presidente del Comité Financiero del Senado, el demócrata Max Baucus, y Orrin G. Hatch, el senador de más rango del comité, indicaron en una misiva al representante de comercio de EE.UU., Ron Kirk, que se abre una "tentadora oportunidad".

Por su parte, Daniel Ikenson, del conservador centro de estudios CATO, celebró hoy el mayor énfasis de la administración Obama en "la liberalización comercial" y señaló a Efe que a la espera de que "la retórica se convierta en hechos" el anuncio es motivo de celebración.

La UE y EE. UU. cuentan ya con un comercio de bienes y servicios cercano al billón de dólares al año y con inversiones que superan los dos billones de dólares. Además, en conjunto abarcan casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.

El vicepresidente de la Cámara de Comercio de EE.UU. para Asuntos Internacionales, Myron Brilliant, instó a avanzar "rápidamente" para "eliminar aranceles y asegurar regímenes regulatorios compatibles".

Según datos de la Cámara de Comercio, la supresión de los aranceles de importación impulsaría el comercio a ambos lados Atlántico en más de 120.000 millones en los próximos cinco años.

Los países de la UE registraron un superávit de 115.716 millones de dólares al cierre de 2012 en su comercio de bienes con EE.UU., frente a los 99.881 millones de 2011. Alemania es el principal socio comercial europeo de Estados Unidos.

Pese a las perspectivas positivas y las buenas intenciones mostradas a ambos lados del océano, lo cierto es que las conversaciones no serán fáciles y los expertos auguran que pasarán años antes de que se alcance un acuerdo concreto, aunque se ha marcado como plazo estimado finales de 2014.

Entre los temas espinosos están las constantes acusaciones mutuas sobre subvenciones a las respectivas industrias aeronáuticas (Boeing y Airbus) o en el sector de la agricultura, que tanto en EE.UU. como en Europa cuenta con generosas ayudas.