Transcurrían los últimos minutos de un partido entre Argentina y Nigeria en junio del 2011 cuando las banderitas verdes de las pantallas de unas computadoras en Londres comenzaron a cambiar de color.

Nigeria ganaba 4-0 un encuentro amistoso insignificante y desde todo el mundo llegaban apuestas sobre las posibilidades de que algún equipo anotase un gol antes del final. Ayudados por algoritmos de las computadoras, expertos contratados por la FIFA detectaron desvíos de los patrones lógicos y dijeron que había algo sospechoso.

Los 90 minutos reglamentarios terminaron sin que hubiese más goles. El árbitro Ibrahim Chaibou dispuso que se jugasen seis minutos adicionales, una cifra exagerada para un amistoso que está decidido. E hizo seguir el juego cuando se cumplió ese tiempo extra.

Hacia los 98 minutos Chaibou cobró un penal por una supuesta mano del defensor nigeriano Efe Ambrose en el área. Ambrose no lo podía creer y videos de la jugada indican que tenía el brazo detrás del cuerpo y su mano jamás se acercó al balón. También quedó claro que Chaibou vio la jugada claramente.

Argentina anotó el penal y el partido terminó 4-1.

Pocos días después, la FIFA y la Asociación de Fútbol de Nigeria anunciaron que investigarían la posibilidad de que haya habido irregularidades en el partido.

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El deporte más popular del mundo está siendo asediado por bandas de delincuentes que corrompen jugadores, árbitros y dirigentes para arreglar los resultados de los partidos, decidiendo por adelantado el marcador o cuántos goles se anotan y cuándo.

Las ganancias generadas por las apuestas sobre partidos arreglados son tan grandes que al menos dos bandas delictivas abandonaron el narcotráfico para dedicarse a ese negocio, según dijo a la Associated Press el director de la Interpol Ron Noble. Sportradar, firma que observa las apuestas en todo el mundo, estima que tan solo en Europa podría haber 300 partidos arreglados por año.

Los árbitros son un blanco atractivo para el arreglo de partidos porque sus decisiones pueden alterar los resultados.

Chaibou, un hombre delgado de 46 años, de Níger, es uno de los árbitros internacionales más investigados. Tiene por lo menos cinco partidos que despertaron sospechas, pero no ha sido acusado formalmente de nada y él niega haberse vendido. Se retiró del fútbol al cumplir 45 años, la edad límite para dirigir, y dice que ahora trabaja con los militares de su país.

En una entrevista telefónica desde su casa en la capital de Níger, Niamey, Chaibou admitió que las autoridades lo han interrogado varias veces en torno a algunos partidos que dirigió, incluido del de Argentina y Nigeria.

"Me preguntan por ese penal. Le preguntan a todo el mundo", expresó. "Yo vi una mano y cobré el penal. Eso es todo".

No fue esa la primera vez que Chaibou dirigió un partido que despertó sospechas. En el 2010 y el 2011 dirigió cinco encuentros de selecciones nacionales que una empresa que investiga el mundo de las apuestas consideró podrían haber sido arreglados.

Las investigaciones, no obstante, fueron suspendidas cuando Chaibou se retiró porque la FIFA investiga solo a árbitros activos.

"Ibrahim Chaibou dejó el fútbol antes de que la FIFA pudiese considerar sanciones disciplinarias en su contra", dijo el organismo rector del balompié en un correo electrónico.

En el 2010 Chaibou fue contratado para dirigir partidos en Sudáfrica, Bahrain, Bolivia y Ecuador, además de torneos menores en Egipto.

Varios de esos partidos fueron organizados por Wilson Raj Perumal, quien ha sido hallado culpable de arreglar partidos en Finlandia para bandas que operan en Asia. Desde la cárcel, le escribió cartas a un periodista de Singapur en las que relaciona a Chaibou con partidos arreglados en Sudamérica. Luego de cumplir su sentencia, Perumal colaboró con las autoridades y ayudó a desbaratar bandas que arreglaban partidos en Europa.

La empresa de Perumal contrató a Chaibou en el 2010 para que dirigiese los partidos Sudáfrica-Guatemala y Bahrain-Togo, que despertaron sospechas.

También dirigió otros dos encuentros en Sudamérica, Bolivia-Venezuela y Ecuador-Venezuela, que según informes confidenciales hicieron que sonasen campanas de alerta. En una de las cartas que escribió desde la cárcel, Perumal dijo que el partido de Bolivia "fue vendido a un inversionista de China", un eufemismo que alude a bandas de delincuentes asiáticos.

En Ecuador, los locales vencieron 4-1 a Venezuela en un partido en el que los dos equipos se beneficiaron con penales "cuestionables", de acuerdo con un informe confidencial de una firma que investiga las apuestas.

Cuando la AP le preguntó a Chaibou si conocía a Perumal, el ex árbitro se molestó.

"Ya me preguntaron eso la última vez", se quejó. "Les dije que no lo conozco".

En dos llamadas previas, la AP jamás mencionó a Perumal.

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En el mismo 2010, la federación nacional del Bahrain contrató a Perumal para que organizase un amistoso entre su selección y la de Togo.

El día del encuentro, sin embargo, Togo presentó un rejuntado que no incluía a los jugadores habituales de la selección, dirigido por Tchanile Bana, quien cumplía una suspensión de dos años de la federación togolesa por corrupción.

Bahrain ganó 3-0, pero su técnico se quejó de que el marcador pudo haber sido mucho más amplio si el árbitro no hubiese anulado varios goles por supuestas posiciones adelantadas.

El árbitro fue Chaibou.

En sus cartas, Perumal dijo que el partido fue dirigido por Chaibou "para que el marcador fuese lo más exiguo posible".

Chaibou negó haber influenciado en el resultado. "Tomé las decisiones que toma un árbitro en el momento. Eso es todo".

La FIFA no investigó ese partido porque ninguna de las federaciones radicó una queja formal.

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Dos semanas antes de la Copa Mundial del 2010 en Sudáfrica, Chaibou dirigió un encuentro entre el equipo local y Guatemala. Los observadores del mundo de las apuestas notaron que, antes del duelo, se estaba apostando fuertemente a una victoria sudafricana por al menos tres goles de diferencia a pesar de que jugaría con muchos suplentes, de acuerdo con un informe confidencial.

Sudáfrica ganó 5-0 en un partido en el que Chaibou marcó tres penales, dos de ellos para los locales. En el primero, videos demostraron que el defensor guatemalteco Gustavo Cabrera estaba claramente fuera del área cuando cometió una infracción. El silbato sancionó luego un penal a Guatemala por otra presunta mano, aunque le pelota dio en el pecho del defensor sudafricano Lucas Thwala; el arquero local atajó el penal. Cuatro minutos después, Chaibou cobró otro penal para Sudáfrica, que fue convertido.

Nuevamente Chaibou negó haber influido en el resultado.

El 15 de diciembre del 2012, la Asociación Sudafricana de Fútbol dijo que la FIFA había presentado un informe con "fuerte evidencia" de que uno o más de sus partidos amistosos previos al mundial habían sido manipulados por los árbitros. Indicó que se creía que los jugadores no habían estado involucrados. No se mencionaron árbitros en particular ni se emitieron sanciones, pero las investigaciones continúan.

Chaibou insiste en que jamás se vendió.

"Esto no tiene nada que ver conmigo", expresó. "Dirigí mis partidos y me fui a casa en paz. Fin de la historia".

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En este reportaje contribuyeron los reporteros John Leicester (desde París) y Sheila Norman-Culp (Londres).

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Graham Dunbar está en Twitter como gdunbarap(at)twitter.com