Guatemala estudia legalizar el cultivo clandestino de amapola para atajar la producción de heroína y derivar su uso a fines medicinales, según dijo el miércoles el presidente del país Otto Pérez Molina.

La medida, que todavía se está valorando, sería un ejemplo del nuevo enfoque en la lucha contra las drogas que defiende el mandatario guatemalteco.

"Nosotros podemos, y eso lo tenemos que analizar y lo tenemos que estudiar, lograr que esa plantación que se está dando en Guatemala de heroína pudiera ser legalizada", dijo Pérez Molina en una entrevista con The Associated Press en Madrid, donde se encuentra de visita oficial.

"Y legalizada no con efectos de consumo, porque sabemos el daño que produce la heroína para los consumidores. Pero si podría ser legalizada con otros fines, con fines medicinales", agregó.

El mandatario guatemalteco señaló que la creciente siembra ilegal de amapola en la frontera con México, al noroeste del país, se ha combatido tratando de erradicarla. Y que quizá ha llegado el momento de dar una vuelta a la estrategia.

Pérez Molina dijo que la propuesta fue parte de un informe de la Fundación Beckley (Reino Unido), una organización sin ánimo de lucro que formuló varias recomendaciones para fortalecer la lucha contra el narcotráfico en Guatemala.

"Nosotros tomamos esa recomendación y vamos a ver si seguimos en esa lucha de la erradicación, si seguimos en esa lucha de buscar cambio de un cultivo o si podríamos dar un paso para regularla (la amapola), cumplir con todo lo establecido, tenerla controlada y poderla utilizar para usos de medicina", explicó.

No especificó los usos medicinales concretos ni el número de hectáreas que podrían regularizarse. Aunque sí admitió que hay muchos factores antes de tomar una decisión de este tipo. Incluido el dinero que cobran los campesinos, ya que la siembra es mucho más lucrativa cuando se produce un producto ilegal como la heroína, que general miles de dólares en el mercado negro.

Pérez Molina consideró que iniciativas como ésta y la reciente liberalización del consumo de marihuana en algunos estados de Estados Unidos ejemplifican su apuesta por una vía alternativa en el combate contra el narcotráfico.

Desde su llegada al poder hace poco más de un año, sugirió un cambio de estrategia global, que incluye la posibilidad de legalizar y despenalizar el consumo de algunas sustancias estupefacientes.

Esos cambios, deberían acompañarse de programas más agresivos de educación y de prevención de salud. Además de redoblar los esfuerzos por acorralar al crimen organizado vinculado al tráfico de drogas, que, según Pérez Molina, han convertido Guatemala y Centroamérica en general en un almacén y corredor de cocaína y otras drogas del sur al norte de América.

Pérez Molina reveló que ha pedido a los países participantes en la Asamblea General de la OEA de junio en Antigua, Guatemala, que incluyan un experto en materia de drogas en sus delegaciones para debatir sobre el tema.

Y consideró decisivo el papel que pueda jugar Estados Unidos.

"No son decisiones unilaterales las que se pueden tomar. Deberían de ser decisiones que se tomen en Naciones Unidas para que sean de todo el mundo", relató. "Nosotros sin irnos al otro extremo del prohibicionismo que sería liberalizar el consumo de las drogas, creemos que hay un camino intermedio que es la regulación".

El presidente explicó Guatemala y Centroamérica sufren la estela de violencia y corrupción que deja el narcotráfico. En ese sentido, recordó que una de sus prioridades de gobierno es acabar con la violencia que sacude el país, que deja una media de 14 muertos al día según diversos cálculos.

Pérez Molina señaló que en 2012 los homicidios descendieron un 23% en la capital y un 10% a nivel nacional y que espera que en 2013 se siga consolidando ese descenso.

Sobre episodios como las declaraciones de estados de excepción, consideró que en muchas ocasiones no han dado el resultado deseado.

Finalmente, Pérez Molina, un general retirado, también valoró positivamente el juicio por genocidio que se seguirá contra el ex dictador de Guatemala Efraín Ríos Montt en agosto. Aunque el actual presidente siempre ha defendido que no hubo genocidio durante la guerra civil en el país centroamericano.

"Hubo excesos en la guerra, hubo abusos en el enfrentamiento armado interno. No lo vamos a negar. Los que hayan sido responsables de esos abusos tienen que ir a los tribunales y tienen que ser castigados", afirmó.