Los senadores de Estados Unidos ponderan desde el miércoles una reforma integral a las leyes de inmigración, una de las prioridades del segundo mandato del presidente Barack Obama, y seguramente emergerán muchas discrepancias radicales en la primera audiencia de la cámara alta sobre el tema.

La audiencia del miércoles en la Comisión Judiciaria del Senado — en medio de un enfoque concertado sobre la reforma de inmigración, desde la Casa Blanca al Capitolio — contará con testimonios de la secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano y — en una maniobra inusual por parte del Congreso — de un inmigrante sin permiso de residencia en Estados Unidos, José Antonio Vargas, un ex periodista quien fundó el grupo Define American, el cual hace una campaña por la reforma de inmigración.

También está en la lista de oradores el ex director ejecutivo de America Online, Steve Case, así como Chris Crane, presidente del sindicato de trabajadores de Inmigración y Protección de Aduanas, que se opone a las políticas de inmigración de Obama.

La audiencia ocurre un día después de que Obama, en su discurso sobre el Estado de la Unión, renovó su llamado por una legislación amplia de inmigración que incluya un camino a la ciudadanía para los aproximadamente 11 millones de inmigrantes ilegales que viven en el país.

Mientras tanto, un grupo bipartidista de ocho senadores se ha estado reuniendo para crear el próximo mes una iniciativa de ley que lleve a término la ciudadanía para inmigrantes ilegales y que al mismo tiempo contenga suficiente seguridad fronteriza y medidas de aplicación para ganar apoyo de los conservadores.

Los senadores negociadores de ambos partidos, incluido el senador demócrata por Nueva York Chuck Schumer, el republicano Marco Rubio de Florida y el republicano John McCain de Arizona, trabajan por separado de la Comisión Judiciaria de la cámara alta, pero se espera que el panel vote sobre cualquier legislación que ellos creen.

En el discurso de inauguración de la audiencia del miércoles, el presidente judiciario Patrick Leahy, un demócrata, planeaba enfatizar la importancia de un camino alcanzable y sin ambigüedades hacia la ciudadanía para inmigrantes ilegales, incluidos los jóvenes conocidos como "dreamers", quienes fueron traídos a Estados Unidos por sus padres siendo niños.

"La reforma integral de inmigración debe incluir un camino justo y claro a la ciudadanía de esos 'dreamers' y familias que han hecho de Estados Unidos su casa; las aproximadamente 11 millones de personas indocumentadas en los Estados Unidos", dijo Leahy en una la declaración.

"Me preocupa cualquier propuesta que contenga falsas promesas en las cuales la ciudadanía está siempre sobre la siguiente montaña. Quiero que el camino sea claro y el objetivo de la ciudadanía alcanzable", agregó.