El cardenal colombiano Rafael Salazar, presidente de la Conferencia Episcopal colombiana, rechazó el miércoles una invitación de las FARC para debatir temas sobre la guerra y la paz del país.

Tal invitación fue formulada la víspera por Iván Márquez, jefe de la delegación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en los diálogos de paz que se realizan con representantes del gobierno del presidente Juan Manuel Santos desde fines del año pasado en La Habana, Cuba.

En una carta pública dirigida al cardenal Salazar y que leyó en La Habana, Márquez, expresó que la guerrilla valora "la persistente prédica de los obispos desde los púlpitos" por poner fin al conflicto armado interno colombiano, de casi 50 años.

Márquez, cuyo verdadero nombre es Luciano Marín Arango, en representación de la insurgencia invitó a la jerarquía católica de Colombia a conversar sobre la guerra y la paz y las ideas que pudieran llevar a una solución.

Pero en la jornada y en conferencia de prensa desde la sede de la Conferencia Episcopal, el cardenal colombiano dijo que sólo conocía de la invitación por los reportes de prensa.

"Bien extraño que todo el mundo la conozca (la carta) menos a aquel al cual va dirigida, ¿no es cierto?", dijo el prelado.

"De todas maneras nosotros estamos, como iglesia y yo lo he repetido hasta el cansancio, estamos siempre dispuestos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ayudar a aclimatar la paz", añadió el cardenal al ser consultado sobre la propuesta de los rebeldes.

Pero, agregó Salazar, "también lo he dicho muy claramente que nosotros no tenemos ningún papel en la mesa de negociación en La Habana por lo tanto es perfectamente claro para nosotros que no tenemos nada que ir a hacer a La Habana".

Los rebeldes han pedido la presencia en la mesa no sólo de ministros como el de Agricultura, para debatir asuntos como el de la propiedad de la tierra en Colombia, sino la de miembros de sus propias filas que están encarcelados en Estados Unidos bajo cargos de narcotráfico, demandas que han sido negadas por el gobierno de Santos bajo el argumento de que ambas partes acordaron ya hace meses quiénes serían los negociadores y que los dos lados debían mantenerse apegados a esos pre acuerdos.

Aunque ha habido propuestas de la sociedad civil y de activistas sobre temas y soluciones al conflicto armado interno, en la mesa sólo están los negociadores de los dos bandos y quienes ya llevan una cuarta ronda de discusiones a puerta cerrada.