Cuando faltan cuatro días para que los ecuatorianos elijan presidente entre ocho postulantes, incluso el mandatario Rafael Correa que busca la reelección, llega al final una campaña electoral corta, atípica y sin debate de propuestas ante los ciudadanos.

Aparte de Correa, también buscan el poder el ex dueño del banco de Guayaquil, Guillermo Lasso; el ex presidente Lucio Gutiérrez (2003-2005); el magnate bananero Alvaro Noboa, quien por quinta vez es candidato presidencial, y otros cuatro postulantes de diversas tendencias.

Por ley, los partidos políticos en Ecuador deben desarrollar su campaña en un plazo de 45 días, que ahora concluye el 15 de febrero, cuando los electores tendrán un período de reflexión en medio de un silencio electoral.

El director de la firma encuestadora Informe Confidencial, Santiago Nieto, en declaraciones a corresponsales en esta capital, dijo que "los candidatos opositores tuvieron muy pocos espacios y tuvieron poco tiempo para expresar sus propuestas (45 días) ... por eso no han podido expresar sus planes con claridad, mientras que el presidente ha estado en campaña los últimos siete años".

Añadió que entre los errores que cometió la oposición están "haber empezado (el trabajo político electoral) demasiado tarde, porque por la fuerza del candidato-presidente, se necesitaba empezar con mucha anticipación; otro error es haber llegado directamente en tiempo de elecciones, lo cual crea suspicacias entre los electores, también (la oposición) se presentó dividida, dentro de similares tendencias".

En la campaña electoral a punto de cerrar, no se vieron grandes concentraciones populares, los candidatos priorizaron las caminatas en concurridas calles y mercados, mientras que Correa también adelantó concentraciones en barrios populares. Tampoco hubo debate de los postulantes.

Correa, quien pidió una licencia en su cargo para lar campaña proselitista durante 40 días, puso las reglas de juego desde el inicio, porque dijo que no aceptaría debatir, a menos que haya una segunda vuelta electoral.

Para que un candidato gane las elecciones en primera vuelta, debe sumar el 40% de los sufragios válidos con una ventaja de 10 puntos sobre su más cercano rival, o captar el 50% más uno de la votación. Si no se dan esas situaciones, los dos más votados pasarán a una segunda ronda.

El analista y profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias sociales, Jorge León, dijo a la AP que "esta campaña ha sido atípica, porque Ecuador ha sido un país de debate y contrastes políticos ... en democracia es indispensable el debate, que la ciudadanía reciba las propuestas y los diversos criterios ... sumado a los escuetos espacios de difusión que tuvieron los candidatos, aunque la prensa pudo haber hecho más para conocer las propuestas".

Agregó que "a la campaña se debe llegar con partidos, propuesta y candidatos posicionados ... pero ahora empezó la campaña sin que todos los contrincantes al menos sean conocidos".

Un total de 11,6 millones de votantes deben concurrir a las urnas el domingo 17 de febrero para escoger un presidente, un vicepresidente y 136 asambleístas.

Debido a la vigencia de una nueva constitución, desde el 2008, por primera vez en Ecuador un mandatario en funciones puede ser candidato a la reelección. Previamente, debía esperar al menos cuatro años.