Augusto Pinochet Hiriart, hijo mayor del ex dictador chileno, alegó el martes tener un lumbago para no presentarse a un juzgado donde sería notificado de cargos en su contra por no pagar un cheque por 3,8 millones de pesos, unos 8.000 dólares, informó su abogada.

Esta es la segunda ocasión en que Pinochet Hiriart, poseedor de un largo historial de negocios fraudulentos o al borde de la legalidad, no se presenta al llamado del tribunal, lo que no impidió que el fiscal Marcial Pérez lo notificara de los cargos de "giro doloso de cheque" por intermedio de su abogada defensora, Pía Bustos.

La profesional dijo que su cliente depositó lo adeudado en un tribunal de Santiago, y que un lumbago agudo, o dolor intenso y persistente en la parte baja de la espalda, le impidió viajar al juzgado de garantía de La Serena, 470 kilómetros al norte de Santiago.

Una audiencia anterior, el 22 de enero, también fracasó porque Pinochet, de 69 años, fijó una dirección en La Serena, pese a vivir en la elegante comuna santiaguina de Vitacura. Ahora quedó citado para el 28 de febrero para discutir las costas del juicio y un probable cierre del caso.

En declaraciones a la prensa, el hijo del ex dictador fallecido en diciembre del 2006, dijo en enero que prestó el cheque a un minero para comprar un compresor, pero como habría salido defectuoso, dio orden de no pagarlo, por lo que fue demandado por la empresa vendedora del artículo.

Pinochet Hiriart es vastamente conocido por los "Pinocheques", un caso que alude a una fábrica de fusiles quebrada que compró cuando su padre aún era gobernante, para después vendérsela al ejército por tres millones de dólares, poco antes del fin de la dictadura, 1973-1990.

El hijo mayor de Pinochet es el responsable del primer movimiento de tropas durante la recién inaugurada democracia, al mando del electo presidente Patricio Aylwin. Cuando el caso se conoció, Pinochet ordenó un acuartelamiento completo, sin que se supiera qué pasaba, cuánto duraría y hasta dónde escalaría.

Pinochet, que entregó el poder en marzo de 1990, pero que conservó el mando del ejército hasta 1998, cuando se convirtió en senador vitalicio, ironizó más tarde diciendo que sólo fue un "ejercicio de enlace".

Tres años después el caso revivió por un reportaje del periódico estatal La Nación, y Pinochet instaló comandos con boinas burdeo, carapintadas y fusiles ametralladoras en las manos, alrededor del edificio de las fuerzas armadas, a menos de 200 metros en diagonal del palacio de La Moneda, en el centro de la ciudad.

Una vez más el caso de los "Pinocheques" se sumergió, y un año después, durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, fue cerrado "por razones de Estado", que el mandatario nunca explicó, hasta hoy.