Un pueblo del sur de Filipinas se aprestaba a realizar ritos funerarios para el cocodrilo de agua salada en cautiverio más grande del mundo.

En una conferencia de prensa el lunes, el alcalde local, Edwin Cox Elorde, contuvo las lágrimas mientras recordaba cómo la ciudad se hizo cargo del cocodrilo, pero no como una bestia, sino como un "hijo adoptivo".

El cocodrilo marino, que murió el domingo, trajo fama internacional y el dinero de los turistas al poblado de Bunawan, en la provincia de Agusán del Sur.

Sus residentes quieren preservar los restos del reptil en un museo para que los turistas sigan visitando el lugar y evitar que su comunidad caiga en el olvido, dijo Elorde el lunes.

El cocodrilo de una tonelada fue declarado muerto horas después de volcar, con el estómago hinchado, en el estanque de un parque ecoturístico.

El parque había trajo turistas, ingresos y desarrollo debido al reptil enorme, dijo el alcalde.

"Toda la ciudad, de hecho toda la provincia, está de luto", dijo Elorde. "Mis teléfonos no han parado de sonar porque la gente quería decir cuánto lo lamenta".

La organización de los Récords Mundiales Guinness declaró al gigantesco animal como el cocodrilo marino en cautiverio más grande del mundo el año pasado, cuando tenía 6,17 metros (20,24 pies) de largo.

Los veterinarios estaban por realizarle la autopsia esta semana al animal para tratar de determinar la causa del deceso, dijo Elorde. Se cree que el cocodrilo tenía más de 50 años de edad.

Los aldeanos de Bunawan planeaban realizar un ritual tribal en memoria del reptil, en el que se matarán gallinas y cerdos a manera de ofrendas funerarias y para agradecer a los espíritus del bosque por la fama y otras bendiciones que trajo el cocodrilo, explicó Elorde. Por separado, varios cristianos orarán en grupo antes de la autopsia.