Después de emerger de una gruesa capa de nieve, millones de residentes del noreste de Estados Unidos trataban el lunes de volver a la rutina diaria, como acudir al trabajo y a la escuela, pero se topaban con caminos cerrados o límites de velocidad.

En la zona de Nueva Inglaterra permanecerán cerradas algunas escuelas y sitios de trabajo, mientras regresaba gradualmente la electricidad.

También se reabrían calles, avenidas y carreteras desde Nueva York hasta Maine, pero el avance era lento. Para algunos hay nuevas preocupaciones: el peligro de derrumbes de techos por la nieve acumulada o calles resbalosas o lodosas por la nieve derretida.

La tormenta invernal que azotó la región con un máximo de un metro (3 pies) de nieve causó por lo menos 15 muertes en el noreste de Estados Unidos y Canadá, y trajo acumulaciones sin precedentes. Sin embargo, las zonas costeras se libraron en gran medida del daño catastrófico a pesar de ser azotadas por olas fuertes y ráfagas de viento durante el clímax de la tormenta.

Centenares de personas cuyos hogares se quedaron sin calefacción o electricidad, se vieron obligados a refugiarse en albergues instalados en escuelas y otros lugares. Por la mañana del lunes, sin embargo, la cifra de familias y negocios sin electricidad se había reducido a 149.970, de los cuales más de 126.000 estaban en Massachusetts.

"Pese a las quejas de todo el mundo, la gente realmente la libró bien", dijo Rich Dinsmore, de 65 años, un residente de Newport, Rhode Island, quien se alojó en un refugio de la Cruz Roja en una escuela secundaria de Middletown después que su domicilio se quedó sin electricidad el viernes.

Dinsmore, quien sufre de enfisema, fue llevado primero en ambulancia a un hospital después de que el equipo médico que usa, y que depende de electricidad, se apagó y él tuvo dificultades para respirar.

"La Policía, los bomberos, el estado, la Cruz Roja, los voluntarios: todo ha funcionado realmente bien", dijo el locutor de radio jubilado y veterano del ejército.

Durante el fin de semana, varios automovilistas fueron rescatados después de pasar horas atascados en la nieve.

Entre los fallecimientos relacionados con la tormenta estuvo la de un niño de 11 años en Boston, quien se asfixió con monóxido de carbono mientras estaba sentado en el interior de un automóvil en marcha mientras su padre paleaba nieve el sábado. Las autoridades emitieron diversas advertencias de seguridad tras la muerte del menor y la intoxicación de otras personas con monóxido de carbono.

Los tres principales aeropuertos que dan servicio a la ciudad de Nueva York — LaGuardia, Kennedy y Newark, Nueva Jersey — operaron el domingo después de cancelar actividades una tarde antes. El aeropuerto Logan de Boston reanudó sus operaciones hasta el sábado muy entrada la noche.

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Eltman informó desde Patchogue, Nueva York, y Salsberg desde Wayland, Massachusetts. Los periodistas de The Associated Press Stephen Singer en Manchester, Connecticut, y David Sharp en Portland, Maine, contribuyeron a este despacho.