El mundo cristiano reaccionó el lunes con sorpresa e incredulidad tras la decisión del Papa Benedicto XVI de renunciar debido a su frágil estado de salud, desde la fuertemente católica Polonia hasta la Abadía de Westminster, en Londres.

El arzobispo de Varsovia, Kazimierz Nycz, expresó su sorpresa por la decisión, pero dijo que fue resultado del sentido de responsabilidad de los dirigentes de la Iglesia, que Benedicto XVI encabeza desde 2005.

En Londres, muchos católicos que acudieron a la Catedral de Westminster para una misa regular, se enteraron allí de la renuncia del Papa.

"No me di cuenta que su salud era tan mala", dijo Charlie Sweeney. "Ha cargado con una responsabilidad enorme en sus hombros y una crisis tras otra fue algo que no le ayudó mucho", agregó.