Las cuadrillas de emergencia y los residentes se esforzaban el domingo por despejar las carreteras y aceras después de la colosal tormenta que se desencadenó sobre el nordeste de Estados Unidos. La precipitación arrojó hasta casi un metro (3 pies) de nieve y desató ráfagas de viento que dejaron sin electricidad a cientos de miles de personas.

Los trabajadores municipales desde Nueva York hasta Boston trabajaron durante toda la noche el sábado en comunidades cubiertas de nieve, donde algunos automovilistas debieron ser rescatados después de pasar horas atascados en la oscuridad.

"Nunca habíamos visto nada igual", se maravilló el ejecutivo del condado de Suffolk, Long Island, Steven Bellone, que recibió unos 75 centímetros de nieve.

Unos 345.000 hogares y negocios permanecían sin electricidad el domingo por la mañana, de los 650.000 que la perdieron inicialmente. Algunos distritos escolares anunciaron que cerrarán el lunes.

Por lo menos se atribuyeron cinco muertes a la tormenta, incluida la de un niño de 11 años en Boston que se asfixió por el monóxido de carbono mientras estaba sentado en el interior de un automóvil en marcha mientras su padre paleaba nieve el sábado por la mañana.

Las carreteras en el nordeste estaban intransitables. Algunas zonas tuvieron tanta acumulación que los residentes no podían abrir las puertas.

"Es como levantar cemento", se lamentó Michael Levesque, que paleaba nieve en Quincy, Massachusetts, para una empresa de jardinería.

En Providence, donde había acumulaciones de hasta 1,50 metros (5 pies) y los postes de las líneas telefónicas cubiertos de hielo se caían por el peso, Jason Harrison trabajó durante casi tres horas para despejar la entrada al garaje.

El gobernador del estado de Rhode Island, Lincoln Chafee, advirtió que aunque la nieve cesó, el peligro no ha pasado. "La gente debe tomar seriamente esta tormenta, aun después de terminada. Si alguien tiene alguna debilidad cardíaca, que tenga cuidado al palear la nieve".

Con vientos huracanados de más de 125 kilómetros (80 millas) por hora en algunos sitios, la tormenta azotó el corredor densamente poblado de la carretera interestatal 95 entre la ciudad de Nueva York y Maine. La ciudad de Milford, en Connecticut, recibió 95 centímetros (38 pulgadas) de nieve, y Portland, en Maine, 81 centímetros (31,9 pulgadas), superando un récord de 1979. Varias comunidades en Nueva York y Nueva Inglaterra recibieron más de 60 centímetros (2 pies).

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Lindsay reportó desde Salisbury, Massachusetts. Los periodistas de Associated Press David Klepper en Providence; Ebony Reed en Quincy, Massachusetts; Karen Matthews en Nueva York; Frank Eltman en Farmingville, Nueva York; Charles Krupa en Boston; y John Christoffersen en Fairfield, Connecticut, contribuyeron a este despacho.