Los problemas del Partido Republicano con los votantes de las minorías pudieran persistir e incluso empeorar, pero existe una posibilidad de que haya una mejoría en las relaciones entre ambos.

Si los legisladores republicanos permiten que amplios cambios a las políticas de inmigración se conviertan en ley, entonces ese controvertido asunto podría desaparecer de los titulares de los periódicos y eso podría mitigar los sentimientos antirrepublicanos entre algunos hispanos.

Y si los republicanos nominan a hispanos como el senador Marco Rubio para presidente en el 2016, es posible que los latinos le respalden.

Al mismo tiempo, los votantes negros pudieran estar menos entusiasmados por el próximo candidato demócrata que lo que estuvieron por Barack Obama.

Algunos estrategas piensan que también es probable que la posición de los republicanos entre las minorías empeore, lo cual es especialmente cierto si la cámara baja bloquea una reforma radical a la ley de inmigración.