El primer ministro de Túnez, el islamista Hamadi Jebali, anunció el sábado que renunciará si le rechazan la propuesta de nombrar para mediados de semana a un gabinete con funcionarios sin filiación política.

Jebali planteó su posición el miércoles después de que Túnez cayó en crisis cuando un prominente político opositor fue muerto a tiros en la capital, en un atentado que desató protestas violentas.

El partido de Jebali, el islamista moderado Ennahda, ya rechazó su proposición. Pero el primer ministro no cejó. En una entrevista con el canal televisivo France-24, consideró que para cambiar la situación del gobierno es necesario sustituir a los ministros por otros sin filiación política, es decir, tecnócratas.

"Me siento obligado a salvar a mi país", dijo y añadió que Túnez está en riesgo de "volcarse al caos".

De aceptarse el gabinete que pide, "seguiré asumiendo mi función", dijo Jebali. En caso contrario, abandonará el gobierno.

Mientras Jebali hablaba, varios miles de manifestantes progubernamentales marchaban por la avenida principal de la capital. Pero varios grupos de jóvenes arrojaron piedras a edificios del partido gobernante y atacaron estaciones de policía en distintas ciudades.

El Ministerio del Interior informó que 230 personas, de entre 16 y 25 años, fueron detenidas el viernes, el día en que el líder opositor Chokri Belaid fue inhumado en Túnez. El asesinato del respetado opositor causó indignación y miles de personas asistieron a su funeral entre lemas antigubernamentales.

Belaid, un defensor de los derechos humanos y uno de los más incisivos críticos de Ennahda, fue muerto el miércoles a tiros en su automóvil frente a su casa. Los responsables no han sido identificados ni detenidos.

El asesinato de Belaid complicó la situación de inestabilidad en Túnez, donde la transición de la dictadura a la democracia ha sido jalonada por divisiones religiosas, forcejeos políticos y apuros económicos.

El sábado fue el tercer día de desasosiego en este país en el norte de África, que en enero de 2011 depuso al inveterado presidente Zine El Abidine Ben Alí en un logro que propició las revueltas de la llamada Primavera Árabe.

Jebali dijo que designará a mediados de semana a un nuevo gabinete e indicó que sería un grupo pequeño de tecnócratas neutrales. Anticipó también que los principales cargos del Interior, Justicia y Relaciones Exteriores no se librarían del cambio. Esos ministerios están ahora en manos del partido Ennahda.