El gobierno chileno aceptó el jueves el plazo de 20 días que se tomó la armada para investigar sumariamente a los 27 grumetes que desataron un escándalo internacional por trotar por el balneario de Viña del Mar coreando a voz en cuello: "argentinos mataré, bolivianos fusilaré, peruanos degollaré".

El ministro de Defensa subrogante, Alfonso Vargas, precisó a la prensa que el cuestionado actuar de los grumetes ocurrió el pasado 28 de enero, a media tarde por una de las principales arterias del balneario.

Un comunicado de la armada dijo que "en cumplimiento de instrucciones dadas por el Supremo Gobierno, entregó este jueves 7 de enero del presente, el informe preliminar en que se dan a conocer los responsables de la actividad que se muestra en el vídeo", conocido sólo el miércoles.

Tras señalar que la ley le da plazo de 20 días para determinar el grado de responsabilidad y las sanciones correspondientes, el comunicado de la armada asegura que "estas prácticas están alejadas de su doctrina, por lo que lamenta los hechos ocurridos".

Vargas sostuvo por su parte que el ministerio de Defensa "da por concluido y nosotros aceptamos y encontramos adecuado el actuar que tiene la armada de Chile, y eso queremos decirlo con total claridad".

El pelotón causante del escándalo está integrado por 27 grumetes del segundo año de la Academia Politécnica de la Armada, al término del cual egresan como marinos, y por un sargento segundo, que estaba al mando.

En el trote en cuestión, el sargento pidió a uno de los grumetes que se hiciera cargo de los gritos rítmicos que marcan el trote, el que empezó a gritar "argentinos mataré", a lo que el pelotón respondió reproduciendo la consigna, al igual que con las otras dos, que fueron "bolivianos fusilaré" y "peruanos degollaré".

El principal error parece recaer en el sargento, por no detener las consignas de inmediato, y posiblemente en el grumete que las gritó.

Vargas rehusó referirse a las posibles sanciones y a quiénes alcanzaría, porque el sumario recién se inicia.

"Nosotros vamos a informar oportunamente el resultado de esta investigación sumaria", aseguró Vargas.

El diputado y presidente del opositor Partido Socialista, Osvaldo Andrade, opinó que si como muchos han dicho, "es una práctica habitual" que los soldados entrenen al ritmo de cánticos belicosos, "es una estupidez habitual".

La televisión estatal mostró el jueves el entrenamiento de cadetes argentinos — al interior de un recinto militar — que los exhibe trotando al ritmo de gritos contra los chilenos, a los que advierten que degollarán para beberse su sangre en una noche oscura.

Entre tanto, las repercusiones internacionales han proseguido.

El gobierno de Bolivia anunció que denunciará a Chile ante la comunidad internacional por las consignas de contenido xenófobo coreadas por un pelotón de marinos chilenos, informó el Ministerio de Defensa.

"Bolivia hará conocer a la comunidad internacional éste y otros hechos que vienen ocurriendo a objeto de que se establezcan las medidas que correspondan conforme las normas y los acuerdos internacionales", dice un comunicado de esa cartera.

"Manifestamos nuestra enérgica protesta y rechazo, ya que estas acciones entorpecen y vulneran compromisos internacionales básicos contenidos en la Carta de las Naciones Unidas, la Carta de la Organización de Estados Americanos y la Unión de Naciones Suramericanas, orientadas a propiciar la paz y la integración regional en convivencia pacífica, denotando que Chile es un país que genera controversias en la región sin justificación alguna, comportamiento que no aporta a la generación de confianza y paz en Suramérica", agrega el pronunciamiento oficial.

El ministro de Defensa de Argentina, Arturo Puricelli, calificó el jueves de "inaceptables" los cantos xenófobos de los marinos chilenos.

El funcionario, en declaraciones a una radio de Buenos Aires, negó que Argentina tenga "hipótesis de conflicto" con el país trasandino y remarcó que desde la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) se trabaja para "consolidar" a la región como una "zona de paz".

Puricelli expresó esperanzas de "que las autoridades de Chile tomen las medidas correspondientes" y atribuyó el hecho a la posible presencia "de algún instructor u oficial que puede tener un pensamiento que no coincide con la época y que seguramente las autoridades de Chile pondrán en su lugar inmediatamente".

Los militares chilenos y argentinos lograron un fuerte acercamiento los últimos años, después de haber estado al borde de una guerra por la soberanía de unas islas. Bolivia sigue resentida porque perdió su acceso al mar tras una guerra con Chile en el siglo XIX, en la que también participó Perú, que vio cercenado su territorio.

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Con información de los periodistas de AP Carlos Valdez desde La Paz y Almudena Calatrava desde Buenos Aires.