Una mujer de 24 años, sorprendida por la Policía islámica en una relación con un hombre casado, fue azotada públicamente en su ciudad natal de Timbuctú, en Malí. Para los extremistas islámicos, su romance era "haram", prohibido. Casi terminó con la muerte de ella y su amante.

En una serie de entrevistas durante tres días con periodistas de The Associated Press, Salaka Djicke narró el horror que tuvo que soportar durante los 10 meses de un gobierno de extremistas islámicos en el norte de Malí.

Estos milicianos vinculados con al-Qaida tenían aterrorizada a la población, azotando a mujeres y niñas casi todos los días por no adherirse a su interpretación del estricto código moral conocido como la sharia, basado en el Corán. Antes de ser expulsados la semana pasada por las tropas francesas, los extremistas aplicaron una interpretación dura de la sharia en la región, de musulmanes moderados.

El relato de amor en esta mítica parte del desierto comenzó con una llamada telefónica, cuando él marcó el número equivocado.

Hasta que los islamistas llegaron y volcaron su mundo, Djicke tenía una vida relativamente libre. Al igual que sus hermanas y amigas, hablaba abiertamente con los hombres, incluso con el extraño que le llamó por error más de un año atrás.

El hombre estaba llamando a su primo. Cuando oyó la voz de Salaka, él se disculpó. Unos días más tarde, él le volvió a llamar. Durante dos semanas, hablaron casi todos los días, hasta que él le pidió instrucciones sobre cómo llegar a su casa.