Se les llama "terroristas locales" y son ciudadanos de países occidentales altamente apreciados por los grupos milicianos islámicos, porque pueden cruzar fronteras y realizar ataques más fácilmente que los nativos de Medio Oriente o el sur de Asia.

Según los investigadores búlgaros, dos de estos terroristas — un canadiense y un australiano — participaron en el ataque con bomba contra un autobús el 18 de julio en Bulgaria, que mató a cinco turistas israelíes y a un conductor búlgaro.

El ministro del Interior de Bulgaria, Tsvetan Tsvetanov, dijo el martes que ambos eran miembros de Jezbolá, un grupo miliciano chií libanés que a su vez está vinculado con Irán.

Estos son algunos ejemplos de ciudadanos occidentales que han sido relacionados en los últimos años con actos de terrorismo, tanto en sus países de origen como en el extranjero:

BOMBA EN METRO DE LONDRES

Cuatro jóvenes británicos — tres de origen paquistaní y uno jamaicano — realizan varios ataques suicidas el 7 de julio de 2005 en el sistema de transporte público de Londres, matando a 56 personas. Más de 700 personas resultaron heridas.

Los cuatro parecían vivir una vida normal, eludiendo el radar de la Policía, y no tenían antecedentes penales. Llevaban mochilas con bombas de fabricación casera. Al-Qaida difundió luego videos testimoniales de dos de los terroristas, en los que fustigaron a Occidente y declararon su lealtad a Osama bin Laden.