Uno de los temas centrales del debate sobre la inmigración que ha consumido y polarizado a Washington es la devastación, tanto emocional como económica, que causa a miles de familias la deportación de uno de sus miembros.

Según la agencia de Observancia de las Leyes de Inmigración y Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, ICE), más de 200,000 inmigrantes indocumentados deportados entre 2010 y principios del otoño de 2012 dicen tener hijos que son ciudadanos estadounidenses.

Una mujer de El Paso, quien aceptó una entrevista con Fox News Latino con la condición de permanecer anónima, dijo que su esposo había sido deportado a Ciudad Juárez, México, justo al otro lado de la frontera, hacía más de un año.

“Esto está destruyendo a la familia”, dijo.

Su esposo, cuya identidad tampoco se reveló, es un ciudadano mexicano que vivió en los EE. UU. desde que tenía dos meses de edad. Su esposa dijo que solo cuando era mayor se enteró de que no era ciudadano estadounidense. Tienen dos hijos, ambos menores de 5 años.

La mujer dijo que la separación de la pareja ha devastado emocionalmente a toda la familia.

La situación también los ha afectado económicamente.

“Es una situación muy difícil para nosotros porque soy la única capaz de ganar el sustento para la familia, incluso para él”, dijo.

Explicó que la pareja contrajo matrimonio hace más de un año y medio, y si bien ella es ciudadana de EE. UU., no han iniciado el trámite para que él obtenga la residencia porque es un proceso costoso… y porque no hay garantía de que se le apruebe la visa por matrimonio.

Los defensores de los inmigrantes han dicho que cuando a uno de los padres se lo separa de los hijos y se lo deporta a su país de origen, la separación es perjudicial para la familia.

“Tiene un profundo efecto en estos niños” dijo Catherine Hudak, directora ejecutiva del Centro de Defensa del Inmigrante Las Américas (Las Americas Immigrant Advocacy Center), de El Paso, Texas.

Hudak cree que a los padres con hijos estadounidenses deben otorgárseles el derecho de permanecer en los EE. UU.

“Creo que debería dárseles alguna forma de residencia permanente, ya sea una tarjeta verde o una visa de trabajo, para que la familia pueda permanecer unida y con cierta tranquilidad”.

Sin embargo, Dan Stein, presidente de la Federación para la Reforma Inmigratoria Estadounidense (Federation of American Immigration Reform), el principal grupo de lobby contra la inmigración ilegal, opina todo lo contrario.

“Eso, de hecho, recompensaría a quienes quebrantan la ley y crearía incentivos”, afirmó. “No queremos que los inmigrantes ilegales vengan aquí, tengan hijos y luego los usen para reclamar un derecho a quedarse en el país”.

Stein dijo que esto se convertiría en un “hueco legal” que los inmigrantes indocumentados podrían aprovechar. Les permitiría saltarse al primer lugar de la fila, lo que es injusto para los millones de personas que han estado esperando su turno legalmente por mucho tiempo, en la mayoría de los casos, años.

Stein dijo que las familias deberían permanecer juntas, pero no en los EE. UU.

“La madre o el padre que es deportado siempre tiene la opción de vivir con su familia en su país de origen, y eso es lo que alentamos: que la familia vuelva a reunirse en el país de origen”.

Pero muchos padres provienen de países peligrosos y podría ponerse en riesgo la seguridad de los hijos si volvieran, argumentó Hudak.

“Hay niños que hablan inglés, que ni siquiera hablan el idioma del país de sus padres”, agregó.

Una vocera de ICE dijo que de los 200,000 inmigrantes indocumentados deportados que dicen tener hijos ciudadanos estadounidenses, la mayoría tiene antecedentes penales o repetidas infracciones inmigratorias.

La mujer que pidió permanecer en el anonimato dijo que cuando su esposo era adolescente fue arrestado por estar involucrado en el robo a una casa.

Dijo que dejó de ir a las entrevistas requeridas por el régimen de libertad condicional por temor a que lo deportaran. Años más tarde, lo detuvieron por una infracción de tránsito y ahí saltó la orden de arresto por la imputación de robo. Eso llevó a que lo deporten.

Dijo que no consideraría mudar el resto de su familia a Ciudad Juárez. En vez, ella y sus hijos viajan con frecuencia a esa peligrosa ciudad fronteriza para visitarlo.

Ahora está tratando de arreglar con ICE que le den a su esposo una visa especial que se otorga a los extranjeros víctimas de delitos que colaboran con las autoridades para resolver delitos.

Dijo que cuando su esposo era niño fue víctima de explotación sexual por parte de dos marines. Basándose en eso, dijo, debería reunir los requisitos para recibir una visa para víctimas de delitos y permitírsele regresar a El Paso.

Fox News Latino se puso en contacto con ICE con respecto al pedido de visa, pero la agencia se negó a hacer comentarios.

La agencia, en cambio, ofreció una declaración por escrito con respecto a su postura general sobre el bienestar de los hijos de padres deportados: “ICE trabaja con quienes se encuentran en proceso de deportación para asegurarnos de que tengan una oportunidad adecuada para decidir sobre las importantes cuestiones del cuidado y la tenencia de sus hijos”.

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Patrick Manning is part of the Junior Reporter program at Fox News. Get more information on the program here.