En vida no era un monje ni ex laico en vías de canonización y menos un místico con votos de obediencia, pobreza y castidad. Sin embargo, después de muerto en un accidente aéreo, el general retirado y ex candidato presidencial Lino Oviedo es venerado como un santo por más de un centenar de personas que ante su fotografía, enfrente de la morgue judicial de la capital paraguaya, encienden velas y rezan el rosario mientras esperan que los médicos forenses entreguen sus restos para ser velados y sepultados.

"La cultura popular mezcla religiosidad con asuntos de carácter social pero no creo que los partidarios de Oviedo lleguen a creer que era un santo", dijo el martes monseñor Celso Mena ante la consulta de The Associated Press.

Mena se desempeña como obispo interino de la norteña diócesis de San Pedro, la zona más empobrecida del Paraguay en donde durante diez años estuvo en funciones como obispo el ex presidente Fernando Lugo.

"Las mujeres que están llorando la muerte de Oviedo rezándole el rosario tienen una conducta emotiva y no religiosa aunque utilicen elementos de la religión", acotó.

Agregó que "probablemente, esas mujeres no encontraron una mejor manera social de expresar su sentimiento de dolor".

Benigna González, de 58 años, lloraba desconsoladamente con un rosario de las manos: "para mí era como un papaguasú (patriarca en guaraní), el que nos guiaba en los proyectos de gobierno que necesita el Paraguay para ayudar a la gente pobre, nos abrazaba, nos hacía bromas y alentaba a no decaer ante los resultados de encuestas que, supuestamente, decían que no era favorito a ganar las elecciones de abril", dijo.

"No quiero creer que haya muerto y ni siquiera tenemos a la vista su cadáver para velarlo. No puede ser, no puede ser", enfatizó.

Dominga Arévalos, ataviada con una camisa blanca con la leyenda "Lino 2013-2018", expresó su dolor "porque esta era la gran oportunidad de tenerlo como presidente para darnos seguridad ante el avance de la delincuencia y trabajo para evitar que miles de paraguayos vayan a España y Argentina en busca de mejores horizontes económicos".

"Es una tragedia, una catástrofe para la política paraguaya", apuntó.

Un grupo de aproximadamente veinte varones y mujeres de la etnia Mbya arribó a la sede del partido Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace) fundado por Oviedo, para retirar alimentos y pequeñas sumas de dinero como viático.

"Murió nuestro líder y no sabemos si seguiremos recibiendo la ayuda", comentó Rafael Benítez, uno de los dirigentes de la agrupación indígena en situación de extrema pobreza.

En Paraguay sobreviven 20 etnias con una población total de aproximadamente 110.000 individuos, según la dirección general de estadísticas y censo.

El extinto líder tuvo tres hijos con la argentina Raquel Marín: Lino César Junior de 25, Raquel (23), y Enmanuel (19). El fallecido ex militar tuvo otros hijos de relaciones sentimentales anteriores: Carolina de 41 años, Ariel (34) y Fabiola (32). Estos dos últimos son diputados por Unace.

En tanto, la fiscal Nancy Salomón, una de las encargadas de la investigación del accidente de helicóptero, que además de Oviedo mató al piloto Víctor Delmás y al guardaespaldas Denis Galeano, anunció en conferencia de prensa "en unos 90 días tendremos los resultados de las causas del accidente".

El médico forense Pablo Lemir, por su parte, informó que probablemente el martes "terminaremos la identificación de las partes de un cuerpo humano que serían del piloto para entregárselo a sus familiares".

"Otros restos humanos estamos analizando para saber si son de Oviedo o de su custodio", agregó.

Oviedo, de 69 años, falleció el sábado último al precipitarse a tierra el helicóptero estadounidense Robinson 44, aparentemente durante una maniobra para esquivar un frente de tormenta cuando retornaba a Asunción desde la ciudad de Concepción, a 440 kilómetros al norte de Asunción, en donde horas antes participó en un mitin político.