Un atacante suicida hizo estallar el lunes una carga explosiva dirigida a un grupo de combatientes que luchan contra al-Qaida al norte de Bagdad, donde murieron al menos a 21 personas y otras 44 resultaron heridas, en un nuevo intento de desestabilizar el gobierno y sacudir la confianza en las fuerzas de seguridad iraquíes, dijeron las autoridades.

El suicida se había mezclado entre los hombres que se reúnen para cobrar sus salarios fuera de una de las sedes de la milicia en el pueblo de Taji, a unos 20 kilómetros (12 millas) al norte de la capital iraquí.

Tres soldados iraquíes y 18 miembros de la milicia suní conocida como Sahwa, o Consejos del Despertar, se encontraban entre los muertos, dijo la policía. Tres funcionarios médicos confirmaron las bajas, y todos los funcionarios hablaron bajo condición de guardar el anonimato porque no están autorizados a dar información a los medios de comunicación.

La milicia Sahwa fue conformada por combatientes suníes que cambiaron de bando y se unieron a las fuerzas de Estados Unidos y del gobierno iraquí para luchar contra al-Qaida en el apogeo de la insurgencia. Desde entonces, han sido uno de los blancos favoritos de los insurgentes, que los ven como traidores.

La violencia ha disminuido en Irak desde el pico de los combates, pero los atentados con explosivos y tiroteos mortales todavía se producen casi a diario en todo el país.

La explosión se produce un día después de que varios atacantes suicidas a pie y en dos coches cargados de explosivos golpearon un cuartel de la policía provincial de Kirkuk, también al norte de Bagdad, donde murieron al menos a 15 personas y 90 resultaron heridas.

Ningún grupo se ha atribuido la responsabilidad de los ataques más recientes, pero los ataques suicidas son característicos de al-Qaida en Irak.