El Super Bowl tuvo que ser interrumpido durante 34 minutos a raíz de un apagón el domingo, dejando en la oscuridad partes del estadio Superdome en el partido más importante del año.

Los Ravens iban ganando el domingo por 28-6 a los 49ers cuando la mayoría de las luces en el estadio con 73.000 asientos se apagaron cuando quedaban 13:22 minutos del tercer cuarto.

La energía auxiliar evitó que el estadio se quedara totalmente a oscuras, pero las escaleras eléctricas dejaron de funcionar y los vestíbulos quedaron iluminados solamente por pequeños bancos de luz conectados al servicio de emergencia.

Philip Allison, portavoz de Entergy New Orleáns, empresa que ofrece el servicio de energía eléctrica en el estadio, dijo que la energía llegaba al estadio antes de que se apagaran las luces.

"Toda nuestra distribución y transmisión de energía al Superdome operaba como era esperado", dijo Allison.

El problema, al parecer, se originó de una falla en el equipo que operaban empleados del estadio, agregó. Sucedió poco después de que Beyonce animara los 12 minutos del mediotiempo donde presentó un extravagantes despliegue de luces y efectos de video.

En la transmisión de CBS, los comentaristas que narraban el partido el vivo se quedaron en silencio.

Después de algunos minutos, un locutor informó a través de los parlantes que el Superdome había sufrido una interrupción del servicio eléctrico y se le pidió a los espectadores permanecer sentados.

Algunos de los aficionados empezaron a hacer la ola para entretenerse, mientras que los jugadores se congregaron a los costados de la cancha.

Los árbitros se reunieron en el terreno y parecían conversar con empleados del estadio.

Al final, las luces volvieron en todo el estadio, que al parecer había operado con el sistema auxiliar de energía.

El partido finalmente pudo reanudarse cuando restaban 13 minutos y 22 segundos por jugar en el tercer cuarto.

Las luces se mantuvieron encendidas en las principales vías públicas afuera del estadio.

El apagón ocurrió instantes después que Jacoby Jones anotó por los Ravens al recibir la patada inicial del segundo tiempo, un disparo de 108 yardas, el más largo en la historia del Super Bowl, y que dio ventaja a los Ravens. Pero cuando el partido se reanudó, todo cambió, al menos por un momento.

San Francisco anotó dos touchdowns seguidos y casi ganan en los últimos minutos. Pero el partido ofreció un vibrante desenlace que culminó con Joe Flacco y los Ravens como los campeones de la NFL al vencer 34-31 a los 49ers.

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Los periodistas de The Associated Press Brett Martel y Brian Schwaner aportaron a este despacho.