Si el sexo vende, los bebés venden mucho más, aunque los publicistas esperan que los animales le mantengan la sonrisa a los consumidores hasta que lleguen a la tienda.

Mientras los 49ers de San Francisco y los Ravens de Baltimore se disputan en el terreno de juego el XLVII Super Bowl, los publicistas de empresas como Best Buy o M&M, pasando por Toyota, compiten entre sí en el escenario más importante de la publicidad. Y lo hacen acudiendo a los instrumentos más persuasivos de su oficio.

Los recursos en juego son cuantiosos, pues el anuncio de 30 segundos llegó a costar hasta cuatro millones de dólares este año, con la esperanza de que los mensajes publicitarios sean vistos por más de 111 millones de telespectadores.

Como ejemplo están los anuncios presentados en la primera mitad del partido. Los mensajes sobre automóviles como Hyundai, Audi y Toyota intentaron atraer la atención de las familias, mientras la cadena de electrodomésticos y computadoras Best Buy apostó por el humor con la actriz Amy Poehler, en tanto que la fábrica de caramelos bañados de chocolate M&M mostró a su personaje característico junto a hermosas mujeres.

A su vez, la cervecera Budweiser presentó a aficionados de los 49ers y los Ravens creando un muñeco de vudú a la imagen del equipo rival con la ayuda de misteriosa figura en un bar y la fábrica de ropa interior Calvin Klein recurrió a la imagen sensual con el modelo Matthew Terry pavoneándose en calzoncillos.