Extremistas atacaron un campo militar en el noroeste de Pakistán con armas automáticas y granadas propulsadas por cohete antes del amanecer del sábado, matando a seis miembros de las fuerzas de seguridad, dijeron funcionarios.

El ataque siguió a un atentado suicida con explosivos en una mezquita chiíta ocurrido el viernes en otra parte del noroeste del país que mató a 23 personas lesionó a más de 50, señaló la policía. Fue el más reciente de una cifra creciente de ataques sectarios en Pakistán.

El Talibán paquistaní se atribuyó la responsabilidad de ambos ataques. El grupo ha estado empeñado durante años en una insurgencia sangrienta contra el gobierno y ha realizado ataques previos contra la minoritaria secta chiíta de la nación.

El ataque al campo militar en el poblado de Serai Naurang en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa inició aproximadamente a las 3:45 a.m. hora local y se prolongó varias horas, dijo el oficial de policía Arif Khan Wazir. Los extremistas islámicos tenían armas automáticas y granadas propulsadas por cohete y además al parecer utilizaron atacantes suicidas cargados con explosivos, señaló.

Seis miembros de las fuerzas de seguridad murieron y otros ocho resultaron heridos en el ataque, dijo un oficial de las fuerzas armadas, quien pidió no ser identificado debido a que el ejército aún no había emitido un comunicado de prensa. Doce atacantes murieron en el enfrentamiento, agregó.

Ahsanullah Ahsan, vocero del Talibán paquistaní, atribuyó al grupo la responsabilidad del ataque en una llamada telefónica a The Associated Press desde un lugar no revelado. Dijo que cuatro atacantes suicidas estuvieron involucrados. Apuntó que tres de ellos murieron y el cuarto aún estaba resistiendo.

Ahsan señaló que el ataque fue en represalia por las muertes recientes de dos comandantes talibanes por ataques de aviones estadounidenses no tripulados. Acusó al ejército paquistaní de colaborar en esos ataques.

Funcionarios paquistaníes critican frecuentemente los ataques con aviones dirigidos por control remoto, calificándolos como una violación a la soberanía del país, pero se sabe que en el pasado han colaborado en algunos ataques.

El ataque del viernes a la mezquita ocurrió en el poblado de Hangu en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en la cual se han registrado enfrentamientos previos entre las comunidades sunita y chiíta que viven ahí.