Argentina jugó sus últimas cartas antes de una audiencia en una corte de apelaciones de Nueva York que podría establecer un precedente mundial para las naciones que tratan de finiquitar deudas.

Los documentos interpuestos el sábado en la madrugada, tiempo de Buenos Aires, muestran que el gobierno del país sudamericano se niega a ceder terreno a un grupo de inversionistas a los que llama "fondos buitre".

Estos exigen el pago del valor total original prometido más los intereses por bonos que Argentina no ha pagado desde su crisis deudora de 2001.

En lugar de ello, Argentina ofrece los mismos términos que el 93% de los otros tenedores de bonos aceptaron hace años. Su texto argumenta que cualquier otra cosa sería injusta para la mayoría de los inversionistas y haría imposible que otras naciones negocien nuevos términos para saldar deudas extranjeras que no pueden pagar.

Ambas partes cuentan con 15 minutos para exponer argumentos en forma oral el 27 de febrero.