En un flojo partido de los astros Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, Real Madrid y Barcelona empataron el miércoles 1-1 por el choque de ida de las semifinales de la Copa del Rey.

Ni Messi, actual Balón de Oro, ni Cristiano, segundo máximo cañonero en liga por detrás del argentino, acertaron a perforar el arco contrario en el primero de tres clásicos a disputarse en poco más de un mes.

Pero Messi manufacturó el primer gol del partido, asistiendo a Cesc Fábregas a los 50 minutos, para que el Barsa afronte el cotejo de vuelta, que se disputa el 27 de febrero en su feudo, con viento a favor pese al empate de Raphael Varanne a los 81.

Messi sigue sin anotarle un gol al Barsa en la copa, y su equipo no pudo replicar el triunfo 2-1 de la pasada campaña en la ronda de cuartos, cuando eliminó al conjunto "merengue". De todas formas, el resultado dejó al vigente campeón del torneo en buena posición para alcanzar su cuarta final de las últimas cinco ediciones.

El vencedor de la eliminatoria se enfrentará al ganador del otro cruce entre Atlético de Madrid y Sevilla, cuyo partido de ida se disputa el jueves.

El recién fichado Diego López ocupó el arco madridista en lugar del lesionado Iker Casillas, Michael Essien llenó el carril derecho de la defensa en lugar de Fabio Coentrao, y Raphael Varanne y Ricardo Carvalho sustituyeron a Pepe y Sergio Ramos en el eje, pero fue el barcelonista José Manuel Pinto el primero en intervenir de puños al minuto de juego, cuando Cristiano probó sus reflejos en un tiro libre directo.

La infracción, nacida en un robo de balón local en territorio azulgrana, destapó bien pronto las armas del Madrid: hurto del cuero en posición avanzada y contragolpes como puñales rumbo a Pinto.

Fiel a su estilo en base a posesiones largas, el Barsa hilvanó la primera sobre los diez minutos y empezó a cercar el área de López, que vio como Jordi Alba desaprovechaba un servicio primoroso de Andrés Iniesta y Xavi Hernández estrellaba un tiro libre en el travesaño.

Los arribos barcelonistas destemplaron un tanto al equipo de José Mourinho y aparentemente descentraron a Carvalho, quien regaló un balón en zona prohibida a Fábregas, ágil en la gambeta sobre López y el retraso a Xavi, cuyo disparo despejó sobre la línea de gol Varanne.

Aparentemente desenchufado Messi y controlado Cristiano, Iniesta y el madridista Mesut Oezil se erigieron en los directores de orquesta del cotejo, que ganó en ritmo y roce conforme se acercaba el descanso, y contó un par más de ocasiones locales, en volea ajustada de Karim Benzema y centro comprometido de José Callejón.

El inicio de la segunda mitad emuló al de la primera con un rápido zapatazo de Benzema sobre el arco visitante. Pero fue un espejismo blanco. El Barsa rompió el partido al interceptar Messi un mal despeje de Callejón adelantándose a Xabi Alonso y profundizando a un toque para Fábregas, quien no perdonó, cruzando sobre López.

Varanne se adelantó al goleador en la siguiente oleada azulgrana, con el Madrid aturdido por el marcador contrario y sin soluciones aparentes más allá de la pausa de Oezil y el vértigo de Cristiano, quien erró un cabezazo en boca de gol tras cruce de Essien.

Relevados Callejón y Benzema por Luka Modric y el argentino Gonzalo Higuaín, el equipo de Mourinho rozó el empate en un cruce de Oezil para Cristiano interceptado por Gerard Piqué, y Fábregas perdonó el segundo, acariciando el travesaño tras pase de Dani Alves, antes de lanzar una escapada de Pedro Rodríguez, igualmente fallón desde el área chica.

La falta de puntería visitante fue castigada por Oezil y Varanne, quien redondeó su gran partido al cabecear poderosamente a la red una excelente comba del alemán para el 1-1 final.