La creciente presión que enfrentan demócratas y republicanos para dejar de lado sus marcadas diferencias ha generado esperanza de que lleguen este año a un consenso y aprueben la primera reforma migratoria desde 1986.

Los inmigrantes sin papeles ansían a que su incertidumbre termine tras un debate legislativo en el que probablemente abundarán intensos forcejeos entre los poderes del Estado y los diferentes sectores de la sociedad estadounidense.

Expertos en política migratoria consultados por The Associated Press coincidieron el miércoles en expresar su optimismo sobre las posibilidades de que este año sea aprobada una reforma migratoria debido a la presión que sobre el Congreso ejercerán la Casa Blanca y diferentes sectores de la sociedad estadounidense.

Roberto Izurieta, director de la cátedra latinoamericana en la facultad de postgrado de Ciencias Políticas en la Universidad George Washington, cree que la reforma migratoria será aprobada principalmente porque "hay una disposición de los sectores más representativos de la sociedad para lograr una solución. Que hagan concesiones para tranquilizar a sus bases, eso es parte de la política".

Izurieta dijo haber percibido "muchas evidencias en los últimos meses" de que el liderazgo tradicional del partido republicano ha comenzado a recobrar el control en la toma de decisiones reemplazando a la facción más radical del Tea Party, lo cual podría traducirse en más votos republicanos a favor de la reforma migratoria.

"El reto del partido republicano en la última elección (presidencial) es el mismo que tiene en esta reforma migratoria: tiene que controlar a su base extrema y no al revés", explicó. "Si los republicanos no se han dado cuenta de que estas posiciones les han minado su base electoral al punto de que la ecuación electoral es casi imposible, entonces no tienen derecho a ser líderes".

Los expertos conversaron con AP un día después de que el presidente Barack Obama relanzara su propuesta para una reforma, la cual concedería a los inmigrantes ilegales la opción de naturalizarse siempre que se sometan a revisiones de seguridad nacional y prontuario policial, paguen impuestos y una multa, esperen que se hayan atendido todas las solicitudes presentadas previamente por los inmigrantes legales y aprendan inglés.

El planteamiento de Obama coincide mayormente con el presentado un día antes por ochos senadores, pero la principal discrepancia es que los senadores buscan condicionar la opción a la naturalización a mejorar la seguridad en la frontera y la supervisión para que los portadores de visas no excedan su estadía en territorio estadounidense.

Las coincidencias entre ambas propuestas marcan un giro importante en la voluntad exhibida en Washington para abordar la reforma migratoria, un tema que había permanecido estancado durante años.

Audrey Singer, investigadora senior sobre política migratoria en el centro de estudios Brookings Institution, dijo no ser optimista sobre el avance de la propuesta de los ocho senadores, sino más bien se declaró "esperanzada de que encuentren algo más para ponerse de acuerdo".

"Hay muchas indicaciones que intentarán aprobarla, en la Casa Blanca y el Congreso. El presidente no está bromeando esta vez, y no está dispuesto a esperar", indicó.

Obama resultó relecto el 6 de noviembre para un segundo mandato de cuatro años al recibir el 70% del voto hispano, pese a que incumplió su promesa de lograr una reforma migratoria durante su primer mandato y deportó a un promedio anual sin precedentes de 400.000 personas.

Dirigentes republicanos han expresado su inclinación a abordar una reforma migratoria como una manera de acercarse a los hispanos, el segmento demográfico de mayor crecimiento en Estados Unidos y que sufre de manera especial las deportaciones y otros rigores asociados a la inmigración ilegal.

Según el centro de estudios Pew Hispanic Center, los mexicanos representaban en 2010 el 58% de los inmigrantes ilegales en Estados Unidos.

Obama dijo durante su discurso que "si el congreso es incapaz de avanzar en un periodo prudente, enviaré un proyecto de ley basado en mi propuesta e insistiré en que lo sometan a votación de inmediato".

Pero Galen Carey, vicepresidente para Políticas Públicas de la Asociación Nacional de Evangélicos, considera que "es muy posible ver el camino a un proyecto de ley que acomode las preocupaciones básicas de ambos partidos (políticos) en ambas cámaras" legislativas.

"Algo que diferencia (este momento) de ocasiones anteriores es que hay una motivación fuerte para resolver y ambas partes harán concesiones. Eso es normal en un proceso legislativo", agregó.

Los senadores republicanos que elaboraron la propuesta argumentan que cualquier reforma migratoria debe ir acompañada de un incremento en la seguridad fronteriza.

Bill Bratton, ex comisionado de las policías de Los Angeles y la ciudad de Nueva York, dijo que pese a que los delitos denunciados en las ciudades fronterizas han disminuido un aumento de personal a lo largo de la frontera "pudiera ser beneficioso, pero tiene que hacerse dentro de las limitaciones presupuestarias. La mayoría de los departamentos de policía en Estados Unidos están reduciendo sus números debido a razones presupuestarias y el gobierno federal está con la misma limitación".

"Esta puede ser un área en que se llegue a un acuerdo de que sea necesario agregar más personal para calmar las preocupaciones" sobre inseguridad en la frontera, agregó.

Laura Lichter, abogada en Denver y presidenta de la Asociación de Abogados de Inmigración de Estados Unidos, está consciente de que cualquier proceso legislativo conlleva una negociación, pero señaló que algunos conceptos como "una vía justa a la naturalización y un sistema migratorio justo no pueden ser negociados. Hay cosas que no podemos negociar sin comprometer nuestros valores".

Dijo que la comunidad latina debe tener claro que hasta el momento solo se trata de propuestas y que "ninguna ley ha cambiado ni nadie debe estar recibiendo dinero para llenar solicitudes a un proceso inexistente".

Pero el tiempo de búsqueda de una propuesta tiene límites: el período presidencial .

Singer dijo que otra presión adicional para que el Congreso actúe en 2013 son las elecciones legislativas de medio término previstas el año próximo.

"Mientras más nos alejemos de las elecciones presidenciales del 2012 y nos acerquemos a las de 2014, disminuyen las probabilidades de aprobar algo grande", indicó.

Condicionar la naturalización a la seguridad fronteriza puede convertirse en una gran discrepancia entre la Casa Blanca y los legisladores.

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Luis Alonso Lugo está en Twitter como www.twitter.com./luisalonsolugo