El subdirector de Justicia de Estados Unidos Lanny Breuer, atacado por su papel en una fallida operación de rastreo de tráfico de armas de Arizona a México, anunció su renuncia al cargo.

Su último día en el Departamento de Justicia será el 1 de marzo y afirmó que no tiene planes inmediatos en cuanto a por donde seguirá su carrera.

En una respuesta final a sus críticos, el también director de la división criminal del Departamento de Justicia defendió su proceder durante su mandato de cuatro años en el cargo: tanto en la fracasada Operación "Rápido y Furioso" como en la ausencia de un proceso contra ejecutivos de Wall Street.

En la entrevista con The Associated Press, realizada el martes, Breuer defendió la forma en que manejó una división del Departamento de Justicia que cuenta con 440 fiscales, un presupuesto anual de 174 millones de dólares y el mandato de procesar delincuentes en algunos de los casos judiciales más publicitados de Estados Unidos.

El involucramiento de las compañías de Wall Street en la crisis económica del país, la cual fue consecuencia del colapso del mercado inmobiliario, detonó amplias exigencias públicas para que fueran castigadas, en momentos en que el país se deslizaba hacia la Gran Recesión y a la dolorosa lenta recuperación que le siguió.

Breuer dijo que el Departamento hizo su parte al investigar "muy activamente" todos los aspectos de la conducta de las compañías de Wall Street en busca de posibles actos delictivos.