Devon Lawrence apiló cuidadosamente ladrillos en el mechero de su estufa y encendió la llama azul, creando una especie de radiador que calentó la fría habitación.

Su casa de dos pisos en la sección Far Rockaway de Queens no ha tenido calefacción desde que las aguas de la supertormenta Sandy destruyeron el quemador de aceite en el sótano. Ahora crece moho en la planta superior porque la casa ha estado fría y húmeda demasiado tiempo.

Lawrence se despierta cada mañana para calentar los ladrillos y encender un calefón de queroseno mientras su madre, de 75 años, espera sentada en la cama abrigada con gorro y guantes.

"Así no se congela ella", dice Lawrence, un ex militar del ejército que estuvo en Afganistán e Irak.

Tres meses después del impacto de Sandy, miles de damnificados por la supertormenta en Nueva York y Nueva Jersey siguen en el limbo esperando ayuda, desde la calefacción, hasta el pago de aseguradoras y préstamos. En términos generales, esperan que su vida regrese a la normalidad.

Aunque el Congreso aprobó un paquete de ayuda de emergencia por 50.500 millones de dólares el lunes, muchos opinan que la reconstrucción ha sido complicada debido a la burocracia. Algunas personas siguen viviendo en casas enmohecidas, mientras otras tratan desesperadamente de persuadir a la ciudad para que demuela sus viviendas. Los inmigrantes que residen sin permiso en el país no están en condiciones de recibir ayuda federal y están batallando para salir adelante. Los pequeños negocios siguen cerrados en vecindarios donde parece que ya nadie compra.

Las autoridades federales dicen que entienden la frustración y que están trabajando tan rápido como pueden para compensar a la gente por sus pérdidas y para reconstruir las zonas afectadas.

"Tomará más de 90 días para construir y poner en su sitio la infraestructura y las casas que Sandy se llevó", dijo Michael Byrne, supervisor de la respuesta a Sandy de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) en el estado de Nueva York. "Puedo asegurar que no nos iremos hasta que hayamos terminado".

El 29 de octubre de 2012, la tormenta destruyó o dañó 305.000 viviendas y afectó a más de 260.000 empresas en el estado de Nueva York. Unas 14.000 viviendas han sido reparadas hasta ahora. En Nueva Jersey, se dañaron 346.000 viviendas y 190.000 empresas. Casi 18.000 casas han recibido ayuda.

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La periodista de The Associated Press, Katie Zezima colaboró con este despacho.