Naciones Unidas advirtió el lunes que España debe mejorar sus políticas para acabar con algunas prácticas racistas y de discriminación hacia la población inmigrante, especialmente en momentos de crisis económica como los actuales.

La restricción en el acceso a la sanidad de los inmigrantes sin autorización de residencia, actuaciones policiales basadas en criterios raciales, el trato que reciben los extranjeros en centros de internamiento y las condiciones de algunos poblados de bajos recursos en Madrid y Barcelona fueron los principales problemas identificados por el keniano Mutuma Ruteere, relator especial de la ONU sobre el racismo.

Ruteere hizo estas consideraciones como parte de un informe más amplio sobre el racismo en España, que será presentado en junio. El experto de la ONU dijo que la grave crisis económica no debe servir de excusa para dar marcha atrás en la lucha contra la xenofobia.

Ruteere visitó Madrid, Barcelona, Almería, Ceuta y Melilla durante la semana pasada, en la que conoció de primera mano algunas instituciones y se entrevistó con dirigentes del gobierno y miembros de la sociedad civil.