Novak Djokovic recuerda cuando tenía unos 11 años y conoció un muchacho de su edad llamado Andy Murray.

El joven Murray, de Dunblane, Escocia, era "bastante pálido", relató el serbio conocido como "The Joker" (El Bromista) por su sentido del humor.

Entonces estaban en el circuito juvenil y sólo "tratábamos de jugar y de disfrutar el deporte", señaló Djokovic. No se imaginaban que en el futuro seguirían encontrándose en los principales escenarios del tenis.

El domingo, Djokovic y Murray se toparán en su tercera final de Grand Slam en el Abierto de Australia. Es el más reciente capítulo de una rivalidad que Djokovic describe como única, porque se conocen desde que eran niños.

"Es lindo ver que le vaya tan bien a alguien con quien creciste", expresó el serbio de 25 años el sábado, en la víspera de la final. "Nos conocemos desde que tenemos 11, 12 años. Supongo que eso le agrega algo especial a nuestra rivalidad".

Djokovic se convirtió en estrella primero, al ganar el Abierto de Australia a los 20 años en 2008. Ahora la primera raqueta del mundo tiene cinco trofeos de Grand Slam, y busca convertirse en el primer hombre en la era de los Abiertos que gana tres en fila en Melbourne.

Murray, tercero del ranking, es el nuevo integrante de la élite del tenis, que incluye a Djokovic, Roger Federer (2) y Rafael Nadal. Ese grupo se ha combinado para ganar 33 de los 34 últimos Grand Slams.

Murray busca su segundo título de major tras ganar el Abierto de Estados Unidos del año pasado, donde venció a Djokovic en la final para frenar una sequía de 76 años de tenistas británicos sin conquistar un Grand Slam.

El camino de Murray hasta la final incluyó uno de los momentos cruciales del torneo — una victoria sobre Federer en cinco sets en las semifinales. Fue el primer triunfo de Murray sobre Federer en un Grand Slam, un partido agotador que dejó al escocés sin ganas de hablar mucho.

"Fue un partido muy largo. Terminó muy tarde, estoy cansado", comentó Murray. "No quiero gastar más energía, porque la necesitaré toda si quiero ganarle a Novak el sábado".

"Obviamente estoy contento, pero fue un partido duro".

Murray llegó a las semifinales del Abierto de Australia el año pasado, cuando cayó ante Djokovic. También ha sido finalista en dos ocasiones previas, las que perdió ante Federer en 2010 y Djokovic en 2011.

Antes de arribar a Melbourne el año pasado, Murray contrató como entrenador a Ivan Lendl, lo que le ayudó a tener una actitud más agresiva en la cancha.

Bajo la tutela de Lendl, Murray tuvo la mejor campaña de su carrera al ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres y luego conquistar el US Open.

Murray anticipa una dura y larga batalla contra Djokovic, quien le dio una paliza al español David Ferrer el jueves en su semifinal, lo que le dio al serbio un día adicional de descanso para la final.

"Siempre que jugamos es un partido muy físico", analizó Murray. "Tendré que estar listo para el dolor. Espero un partido doloroso, y eso significa que será bueno".

Djokovic estuvo de acuerdo.

"Siempre que jugamos... siempre son partidos largos, muy exigentes para el físico", opinó Djokovic, quien descartó que su día adicional de descanso influya en la final.

"El es uno de los jugadores más fuertes y con mejor condición. Estoy seguro que estará listo", dijo Djokovic.

Otra leyenda del tenis, Andre Agassi, opina lo contrario.

Agassi, ganador de ocho Grand Slams, estuvo en Melbourne por primera vez desde que perdió ante Federer en los cuartos de final de 2005, y cree que Djokovic tiene una ventaja para la final.

"Es una gran diferencia tener dos días libres, y llegar más fresco", señaló. "Probablemente le daría la ventaja a Djokovic en la final".

Cuando le preguntaron cómo le hubiese ganado a un jugador como Djokovic, Agassi bromeó: "Probablemente hubiese peleado con él en el camerino antes del partido. Quizás así tendría una oportunidad".