Un accidente automovilístico menor en el centro de Azerbaiyán desembocó el jueves en un enfrentamiento entre los residentes y las autoridades regionales, poniendo de manifiesto las tensiones subyacentes y la precaria democracia en esta antigua república soviética rica en petróleo.

Cientos de manifestantes se congregaron en Ismayilli, a 175 kilómetros (110 millas) de la capital Bakú, y rodearon un edificio del gobierno regional exigiendo la renuncia del gobernador, después de una noche de disturbios en que fueron incendiados un hotel y varios automóviles.

El reportero Aziz Kerimov, de la agencia noticiosa independiente Turan, dijo a The Associated Press desde Ismayilli que la policía usó a gases lacrimógenos y camiones lanzaagua para tratar de dispersar a la multitud.

Algunos de los manifestantes apedrearon a la policía. De diez a quince personas habían sido detenidas a primera hora de la tarde, informó Kerimov.

Agregó que los manifestantes dijeron que querían repetir lo que ocurrió en otra ciudad el año pasado, cuando un funcionario regional fue obligado a renunciar después de violentos choques.

Los disturbios del miércoles por la noche no parecen haber tenido motivos políticos, pero exponen profundas frustraciones debido a la enorme disparidad entre los pobres y los ricos.

El organismo Transparencia Internacional, con sede en Berlín, coloca a Azerbaiyán en el puesto 139 sobre 176 naciones en su Indice de Percepción de Corrupción 2012. Los partidos de oposición y los periodistas independientes son rutinariamente hostigados por las autoridades.

En los últimos años, la capital Bakú se ha convertido en asentamiento para la elite de la nación, pero los ingresos petroleros son distribuidos inequitativamente entre los 9 millones de habitantes, de mayoría musulmana, y el salario mensual promedio es de unos 450 dólares.

Una ostentación de riqueza y comportamiento arrogante entre los pudientes es común en las antiguas repúblicas soviéticas ricas en recursos y provoca profundo resentimiento. Ese parece haber sido el desencadenante de los disturbios en Ismayilli, un centro turístico montañoso de 15.000 habitantes.

Los incidentes comenzaron cuando el propietario de un hotel local, Emil Shamsaddinov, de 22 años, embistió un poste de electricidad con su Chevrolet Camaro deportivo y se peleó con otro automovilista, que estaba estacionado en el lugar en un auto de la era soviética. La policía cree que Shamsaddinov pudo haber estado ebrio.

Shamsaddinov insultó a los peatones y estos reaccionaron. La disputa se intensificó cuando unos 3.000 residentes irrumpieron en el hotel Chyrag, de Shamsaddinov, e incendiaron varios de sus automóviles. La policía dijo que el ataque duró cuatro horas.

Shamsaddinov y un acompañante fueron arrestados, dijo la policía.

El servicio de Radio Libertad de Azerbaiyán, de Radio Europa Libre, atribuyó a residentes locales haber dicho que el hotel de Shamsaddinov era empleado para prostitución y que las autoridades locales desoyeron los pedidos de que fuera cerrado.