El gobierno busca una explicación al parcial hundimiento de un buque que combatió en la guerra contra Gran Bretaña por las Islas Malvinas y que para algunas voces críticas simboliza el abandono que sufren las unidades de la Armada argentina.

"Cuando la presidenta (Cristina Fernández) me pregunte se me va a caer la cara de vergüenza, sinceramente, decirle que se hundió un buque amarrado", dijo el miércoles a Radio 10 el ministro de Defensa Arturo Puricelli.

El destructor "ARA Santísima Trinidad" comenzó a inclinarse tres días atrás sobre un pesquero en la Base Naval de Puerto Belgrano, unos 700 kilómetros al sur de Buenos Aires, y en la actualidad está volcado sobre el fondo arenoso en aguas de baja profundidad, lo que evita su hundimiento total.

Puricelli atribuyó el hecho a la "negligencia" o a "un sabotaje". Para medios de prensa críticos y diputados de la oposición, la avería que sufrió el buque en el casco revela el "deterioro y abandono" de la flota argentina por recortes en el presupuesto para el mantenimiento de las naves.

"Esto tiene que tener una explicación muy sólida. Le pedí al jefe de la Armada (almirante Daniel Martín) que acelere todos los tiempos... para rápidamente darle una explicación a la sociedad", señaló el ministro.

Afirmó que la situación de la nave no obedece a "un problema presupuestario". "Este es un problema de negligencia o es un sabotaje. No se justifica que un buque de esa envergadura pueda hundirse estacionado en el puerto", agregó el funcionario.

Pero el diputado opositor Gustavo Ferrari dijo en un comunicado que el gobierno "deja hundir por desidia a otro buque histórico" que participó en la guerra de 1982 contra el Reino Unido por la soberanía de las Malvinas (Falklands), situadas en el Atlántico sur y bajo dominio británico desde 1833.

"Que el buque se hunda amarrado en puerto por falta de mantenimiento revela el deterioro y abandono de nuestra flota, vital para la defensa de una soberanía que nuestra presidenta no pierde oportunidad de reivindicar ante el mundo pero que estaríamos muy lejos de poder defender", advirtió Ferrari. El legislador presentó en 2012 un pedido de informes sobre el estado de equipamiento de las tres fuerzas militares en el que expresó su preocupación por el supuesto deterioro de sus unidades.

El diario La Nación indicó citando fuentes navales que no identificó que el daño sufrido por la histórica nave se suma a las averías de otras unidades de la Armada como consecuencia de las restricciones presupuestarias.

La Armada informó en un comunicado que el buque comenzó a escorarse en la madrugada del lunes debido a la rotura de una tubería de 6 pulgadas, "lo cual produjo un importante ingreso de agua".

Agregó que "ante la cantidad de agua embarcada que superó la capacidad de las bombas de achique se procedió a retirar al personal que se encontraba trabajando y a los buques próximos que se encontraban amadrinados junto a él, en la espera que la embarcación toque fondo con la baja y de esta manera poder trabajar con mayor seguridad" y "llevar al buque a sus condiciones normales de flotabilidad".

El destructor construido en Argentina encabezó la fuerza de ataque del país sudamericano que el 2 de abril de 1982 se dirigió a las Islas Malvinas para recuperar el archipiélago en manos de Gran Bretaña. En 1975 la nave había sufrido un atentado perpetrado por un grupo de anfibios de la guerrilla Montoneros, que causó graves daños en el casco.

Según la Armada, en 2000 el "ARA Santísima Trinidad" fue pasado a la condición de "receso temporario" y cuatro años después fue sacado "definitivamente del servicio activo". Desde esa fecha no contaba con tripulación y solamente permanecía a bordo una mínima cantidad de personal de guardia.

En 2012 varias embarcaciones de la Armada tuvieron problemas mientras navegaban, entre ellas la corbeta "Espora", cuando participaba de un ejercicio naval en Sudáfrica, y el destructor "La Argentina" que sufrió una avería cuando se aprestaba a participar de una operación internacional en Brasil.

El rompehielos "ARA Almirante Irízar" se encuentra en reparación tras haber sufrido un incendio en 2007. Puricelli admitió que hay un "atraso" para ponerlo en funcionamiento aunque aseguró que "será uno de los mejores del mundo" cuando esté listo.

El ministro señaló que se "perdió casi un año" en las obras del rompehielos porque hubo "un problema administrativo" con la empresa que había ganado la licitación para hacer el nuevo sistema eléctrico de la embarcación. "El Irízar tiene atraso, pero no es un problema de presupuesto. El gobierno ha puesto casi 100 millones de dólares en las reparaciones", afirmó.

Otros destructores con los que cuenta la Armada, además del "Santísima Trinidad" y "La Argentina", son "Almirante Brown", "Heroína" y "Sarandí". La fuerza naval también tiene dos corbetas, varias lanchas patrulleras, un buque hidrográfico, otro oceanográfico, un rompehielos y un buque escuela, entre otras embarcaciones.