Los sindicatos laborales estadounidenses experimentaron fuertes declives en el número de afiliados el año pasado, informó el miércoles la Oficina de Estadísticas Laborales. Las bajas fueron encabezadas por el sector público después que los estados y gobiernos locales escasos de fondos despidieron trabajadores y, en algunos casos, limitaron los derechos de negociación colectiva.

La afiliación sindical cayó del 11,8% al 11,3% de todos los trabajadores, el menor nivel desde la década de 1930.

La afiliación total bajó en unos 400.000 a 14,4 millones de trabajadores sindicalizados. Más de la mitad de la pérdida — unos 234.000 — se registró en el sector público, que incluyó maestros, bomberos y administradores públicos.

Las bajas representan un nuevo revés para un movimiento laboral ya afectado por los esfuerzos para limitar los derechos a la negociación colectiva y por debilitar la influencia sindical en estados como Wisconsin, Indiana y Míchigan.

Pero los sindicatos también experimentaron pérdidas en el sector privado, aun en momentos en que la economía se expande modestamente. La tasa de afiliados cayó del 6,9% al 6,6%, un indicio preocupante para el futuro del sindicalismo, ya que el crecimiento laboral ha ocurrido generalmente en lugares de trabajo no sindicalizados.

"Para los empleadores va a parecer como que el movimiento laboral está al borde del nocaut", comentó Gary Chaison, profesor de relaciones industriales en la Universidad Clark en Worcester, Massachusetts.

Los sindicatos han venido perdiendo miembros paulatinamente desde la década de 1950, cuando aproximadamente uno de cada tres trabajadores estaba sindicalizado. Para 1983, un 20% de los trabajadores estadounidenses estaba afiliado a sindicatos.

Las pérdidas en el sector público afectan particularmente a los sindicatos, puesto que era una de las pocas áreas en que el número de afiliados venía creciendo en las dos últimas décadas. Un 51 % de los sindicalizados trabajan para el gobierno, donde hasta no hace mucho había poca resistencia a la organización sindical.

Eso empezó a cambiar cuando el gobernador republicano de Wisconsin, Scott Walker, promulgó una ley en 2011 que eliminó la mayoría de los derechos sindicales a los empleados públicos. El sindicalismo estatal perdió unos 46.000 miembros el año pasado, mayormente en el sector público.

Los dirigentes sindicales atribuyen las pérdidas a los efectos de la recesión, como también a los gobernadores y legisladores republicanos que han buscado debilitar los derechos sindicales.

"Nuestra economía todavía alicaída, las leyes débiles, como también los ataques ideológicos, han incidido sobre la afiliación sindical, y en el proceso también han afectado la seguridad económica y los buenos empleos para la clase media", afirmó el presidente de la central sindical AFL-CIO, Richard Trumka.

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