La secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, unas veces furiosa y otras emotiva, ratificó el miércoles ante el Congreso su compromiso para mejorar la seguridad en las misiones diplomáticas de Estados Unidos a raíz del ataque contra un consulado en Libia el año pasado.

En su última presentación en el Capitolio como la principal diplomática del país, dijo que está decidida a dejar el departamento y el país "más seguro y más fuerte". Además otra vez asumió la completa responsabilidad de los errores del Departamento de Estado que precedieron al letal asalto contra el consulado en Bengasi, Libia, en septiembre de 2012, en el cual murieron cuatro estadounidenses, entre ellos el embajador Chris Stevens.

En un momento en que se le quebró la voz, Clinton dijo que la experiencia fue sumamente personal.

"Estuve de pie junto al presidente Obama y los infantes de Marina que sacaron del avión los ataúdes envueltos por la bandera en Andrews (la base de la Fuerza Aérea). Abracé a padres y madres, hermanos y hermanas, hijos e hijas", dijo ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

Su voz se elevó en otro momento, cuando defendió a la embajadora estadounidense en la ONU Susan Rice, quien fue vilipendiada por declarar cinco días después del ataque que el ataque ocurrió a raíz de una protesta y no por terrorismo. Clinton criticó el enfoque del Partido Republicano sobre las declaraciones de Rice, que se basaron en información de inteligencia.

"El hecho es que tuvimos cuatro estadounidenses muertos. ¿Fue por una protesta? ¿O porque los muchachos salieron una noche a caminar y decidieron que preferían ir a matar algunos estadounidenses? ¿Cuál es la diferencia a estas alturas?", dijo Clinton claramente exasperada. "Nuestro trabajo es averiguar qué sucedió y hacer todo lo que podamos para evitar que suceda otra vez", dijo al senador republicano Ron Johnson.

Clinton dijo que el Departamento está implementando las 29 recomendaciones de un grupo de trabajo independiente que fue muy crítico con el Departamento de Estado.

"Nadie está más comprometida que yo a hacer esto bien", dijo Clinton. "Estoy determinada a dejar el Departamento de Estado y nuestro país siendo más seguros y más fuertes".

Clinton es la única testigo tiene audiencias consecutivas el miércoles ante los Comités de Relaciones Exteriores del Senado y de la Cámara de Representantes.

Tenía programadas las audiencias para diciembre pero una enfermedad, una contusión y un coágulo cerca del cerebro la obligaron a posponer su testimonio.

El maratónico día que tendrá el miércoles en la sede del Congreso posiblemente sea el último antes de dejar su cargo como jefa del Departamento de Estado. El presidente Obama nominó al senado John Kerry para reemplazarla. La audiencia de confirmación del legislador demócrata por Massachusetts está programada para el jueves. Se prevé que su nominación será aprobada.

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