El líder del fútbol chileno intenta mediar para evitar una huelga del sindicato de futbolistas por deudas de los clubes, que impediría el inicio el fin de semana del torneo nacional.

El sindicato exige el pago de deudas de diez clubes, tres de ellos de la primera división, por un monto de 77 millones de pesos (unos 160.400 dólares) a 52 jugadores. Además, exige que se deje sin efecto la medida acordada por los dirigentes de reducir a 16 los jugadores inscritos para cada partido. Esa reducción en dos jugadores implica, según los dirigentes, un ahorro de unos 600.000 dólares anuales.

El presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, Sergio Jadue, invitó a una reunión al presidente del sindicato, Carlos Soto, para buscar una solución al conflicto y llegar a un acuerdo que impida el paro.

Jadue señaló que la reducción de jugadores citados para los partidos se revocará el viernes en una reunión de presidentes de clubes. Dijo que clubes que votaron a favor de la medida ahora están dispuestos a no aplicarla.

Una mayoría de clubes pequeños votó por imponerla para reducir sus costos.

Soto fue tajante en cuanto a que "no se inicia el torneo por deudas impagas y hasta que no se arregle el tema de los siete citados a las bancas".

Señaló que muchos jugadores sufren un menoscabo en sus remuneraciones al no ser citados para los partidos.