Las fuerzas argelinas recorren el desierto del Sahara en busca de cinco extranjeros desaparecidos después de que extremistas islámicos secuestraran una planta de gas natural, informaron autoridades el martes.

Un grupo aliado de la red terrorista al-Qaida atacó la refinería el 16 de enero, dejando 37 rehenes muertos, incluyendo un argelino que trabajaba como guardia de seguridad, en una crisis que terminó cuando fuerzas especiales de Argelia asaltaron la planta cuatro días después.

"¿Están muertos? ¿Intentaron huir del lugar después del ataque como otros extranjeros? ¿Están perdidos en el desierto después de dar una vuelta equivocada?", dijo un colaborador del primer ministro Abdelmalek Sellal. "Estas son todas las preguntas que nos hacemos".

La refinería de Ain Amenas, propiedad de la británica BP, la noruega Statoil y la empresa estatal petrolera argelina, está ubicada en lo profundo del Sahara, a unos 1.300 kilómetros (800 millas) de la costa, con pocos centros de población cerca.

El desierto en el área es plano, rocoso y monótono; hay un calor abrasador en el verano y en los meses de invierno el mercurio cae a 3 grados Celsius (37 Fahrenheit), con temperaturas promedio de 18 C (64 F) durante el día.

BP informó que las operaciones en la planta siguen suspendidas.

Un oficial argelino que no dio su nombre porque no podía hablar con la prensa informó que los servicios de alimentación y limpieza en la planta se han reanudado.

El audaz ataque paralizó al mundo y mostró las mejoradas capacidades de los grupos vinculados con al-Qaida en el Sahara. El primer ministro argelino dijo que 29 extremistas murieron en el asalto y tres fueron capturados. Indicó que el grupo llegó desde Malí e incluía a extremistas del norte de Africa y dos canadienses.