Más de 1.000 personas protestaron el domingo frente a la sede presidencial de la capital de Georgia para exigir su renuncia inmediata y la transferencia del poder al presidente del parlamento.

Las elecciones presidenciales tendrán lugar en octubre, pero el calendario daría al presidente Mijaíl Saakashvili, elegido a un segundo mandato de cinco años en enero del 2008, un sexto año en el poder.

El 10 de enero, grupos de oposición y organizaciones no gubernamentales anunciaron que más de un millón de los 4,6 millones de georgianos firmaron una petición pidiendo la renuncia de Saakashvili.

El mandatario, que por ley no puede aspirar a un tercer mandato, vio que su partido salió muy mal parado en los comicios nacionales georgianos de octubre del 2012, y desde entonces su popularidad ha caído en picada.

En la manifestación del domingo, los congregados agitaron carteles en contra de Saakashvili, distribuyeron octavillas y pidieron a otras personas que firmen la petición para el cese del mandatario. La ONG Unanimidad para los Derechos de la Sociedad, entidad puntera en la campaña contra el presidente, prometió que sus miembros acamparían frente al palacio presidencial durante 10 días si Saakashvili no renuncia para la medianoche.

En su primer mandato, Saakashvili defendió medidas que fortalecieron la rama ejecutiva, dando incluso al presidente poderes para disolver el parlamento.

Empero, en el 2010, al acercarse la conclusión de los dos mandatos de Saakashvili, el partido gobernante impulsó varias enmiendas constitucionales que no solamente alteraron el equilibrio del poder, sino que aumentaron los poderes del primer ministro, cargo que muchos presumieron sería ocupado por un partidario de Saakashvili, dada la mayoría que tiene su partido en el parlamento.