Ray contra Tom. Tom contra Ray.

Claro, los Ravens y Patriots también estarán presentes para la recta final de la carrera de Ray Lewis, la que Tom Brady espera dar por terminada el domingo en el partido por el campeonato de la Conferencia Americana.

Un año después de una dura derrota en el último minuto en Foxborough, Baltimore está de vuelta y busca un resultado distinto y su primer boleto al Super Bowl desde que lo ganó en 2001. Si los Ravens pierden de nuevo, será el final de la carrera de 17 años de Lewis, considerado como el mejor linebacker de esta era.

Brady, el quarterback más exitoso de esta generación, no tiene planes de retirarse, o de fracasar en su intento por llegar a su sexto Super Bowl en los 12 últimos años.

Lewis y Brady comparten una admiración mutua, uno de los muchos ingredientes en la que se ha convertido en una de las mejores rivalidades en la NFL.

"Ambas partes entienden bien este deporte", comentó Lewis. "Ha habido grandes rivalidades, y tenemos una de esas ahora con Nueva Inglaterra".

Brady agregó que "es un placer enfrentarlo. Siempre mantiene su nivel durante todos estos años, ha sido muy duradero y duro. Tiene grandes instintos".

El quarterback de los Patriots ha ganado tres títulos de la NFL y sería apenas el segundo jugador que llega a seis Super Bowls si Nueva Inglaterra (13-4) vence a Baltimore (12-6). Lewis, por su parte, es el linebacker interior más dominante de la liga desde la época dorada de Mike Singletary.

Las claves de Brady son mantener la calma, la precisión e incluso la sofisticación. Lewis depende más de la ferocidad y el caos.

Una pareja singular, sin duda alguna, pero que aprecia las cualidades de cada uno.

"No se rinde en ninguna jugada, hace muchos tackles", comentó Brady sobre Lewis, de 37 años y quien se perdió 10 partidos esta temporada por una lesión en el tríceps derecho. "Es fabuloso para defender contra el pase, es fabuloso para defender contra el juego por tierra. Hace bien los blitzes, como hace algunos años. Hace grandes jugadas, así que le dan la oportunidad de hacerlas. Puedes ver que cuando hace una jugada, anima a toda la banca".

Pero los Ravens necesitarán más que ánimo el domingo en el estadio Gillette. Necesitan disciplina, o de lo contrario Brady los aniquilará.

A pesar de toda la energía que aporta Lewis, la defensa de Baltimore es vulnerable porque sus tres figuras — Lewis, el safety Ed Reed y el linebacker Terrell Suggs — ya están entrados en años y no se encuentran completamente bien físicamente.

También está el factor cansancio: los Ravens han jugado un partido adicional en la postemporada, y la semana pasada necesitaron dos tiempos extra para vencer a Denver.

"Sinceramente, me pareció que en el partido del tiempo extra del otro día estábamos más frescos que en cualquier otro momento del año", comentó el coordinador defensivo de los Ravens, Dean Pees. "Creo que todos están agotados en este momento del año".

"Pero, al mismo tiempo, tienes la adrenalina fluyendo, y la emoción es muy distinta ahora que en el séptimo partido de la temporada", agregó.

Además de la magia de Brady, Baltimore tendrá que lidiar con el receiver Wes Welker, el tight end Aaron Hernández y el running back Stevan Ridley. El estelar tight end Rob Gronkowski se perderá el resto de los playoffs por una fractura en el brazo izquierdo.

Lewis cree que es un honor enfrentar a Brady y Peyton Manning — al que venció la semana pasada — de forma consecutiva en los playoffs.

"Estamos hablando de quizás los dos o tres mejores quarterbacks en la historia", comentó el linebacker. "Así que cuando pasas de Peyton Manning a Tom Brady, estás pasando del 1A al 1A. No hay un bajón de calidad".

"Cuando juegas contra Brady y lo observas, siempre te sorprende lo bueno que es".